16 de junio de 2013

El ángel guardián...-/-Jorie Graham



jorie graham












El Ángel Guardián De La Vida Privada


Todo esto fue escrito en la lista del día siguiente.

En la cual la desocupación desdobla sus cursivas raíces,

pálida pero efectiva,

y el largo tallo del ineludible, suma de eventos,

urbanizada ya su minúscula catedral …

(¿O es la suma lo que acontece ?  )

Si me doblo, para susurrar, a ellos,

bajo su campo gravitacional, ahí donde lideran afanosamente

en bosques, colocando los obsequios afuera, uno a uno, en la senda

esperando estar en el aire,

esperando agradar a los chiquillos –

(y algunos obsequios empapelados y otros sin papel alguno ) –si

mezclo las invernales hojas del suelo arriba

desde las rutas, capaz, en una lámina de sol,

en una fuga-ruta-latitud del sol, lo gelatinoso estaba humedecido suavemente, pensado

principalmente

crujiente,

Deslizar a bocados, hacia arriba, como si estrangulasen la singularidad del sol

con este júbilo de abundancia, alrededor y a través de estos transeúntes

no       –un digno ardiente bosque enmarañado, ajustadas

tiernas hojas adheridas,

oh si !!, sacudida rígidamente esta lista por la mano izquierda de uno,

y tan profundo el aburrimiento ocioso en el más verde-engreída mente de uno,

la apresurada mente dudando de sus clasificaciones,

el corazón,   -ahí en la médula de las hojas secas- húmedo y tibio en

el cero de

la brillante mofa –caracoleando-        encima de las hojas póstumas   -el corazón,

exponiendo sus callejeros descubrimientos,

encrespados sobre la integridad de la totalidad,

el corazón intentando hacer tiempo y empequeñecerse,

deslizando sus delgadas lágrimas en un profundo monedero de cada evento

en la lista

pronto marcada                 –oh qué satisfacción-      cada marca un pequeño beso,

un eco del previo, la obligación seca de los límites

deja de gustar,

acicalada por dedos meticulosos, por pequeñas invitadas ráfagas que abofetean

el oro interminable plisado a un lado, sugiriendo

lo que podría haber sido, cortezando lo que debería…

Hay jarrones de flores a sus pies.

Hay predicciones en el aire que respiran.

Se infiltra con haces de linterna, sus aguas-santas-teñido                     aire,

abajo en sus ojos abiertos, el boquiabierto humo negro.

¡Oh escucha estas palabras que escupo para ti,

mi distancia hacia ti las hace más altas !!


¿Esperamos todos a que suene el teléfono ? 

¿Quién debería ser ?  Qué fuente se supone que

en lo sucesivo arrase el misterio del juego matinal ?  Qué poderosa cola como de

codorniz de

promesas, pléyades, salmos, plataneros,

que parapeta de pétalos –lo invisible en lo sucesivo

en un mundo de objetos,

convirtiendo la lista en su espacio-forma    finalmente,

en sus archivadas colonias de muchas cabezas, muchas piernas…


Oh, mírate !

¿Qué te detiene ? ¿Qué trozo de tiempo es el que la lista

no quiere cubrir ? Tú aquí abajo, en el teatro de

operaciones            –tú,     garganta del mundo-       tan diferencial-

( ¿Esperamos todos a que suene el teléfono ? )-

( ¿Qué dices? ¿Estás en casa? ¿Esperan ansiosos ? )-

Oh nómada arribado de la grieta, toda tu atención concentrada

--como si el pensamiento fuera un remo, este barco el último de alguna

flota original, el capitán se ha ido pero alguno de nosotros

que miró el invencible plan

aquí permanece     -que miró el coágulo mental en cuerpos de poderosos hombres,

que los miró sentarse en silencio mientras las voces en la otra habitación

iluminadas con pasión, ansiosas, sueños que desembocan,

los solitarios mientras,

tan tranquilos, cabezas sobre manos

la idea apenas formándose

en la base de esa quietud,

la idea como una morriña justo empezando a doblarse y plegarse y anudarse

lejos de la abundancia    -el plan-       antes de ser pensado,

antes incluso del acuerdo o el nombre –tú eres- conocido- por

el hombre de x, el resultado de y         –antes-

la mente permanece sacudida rígidamente por las manos

que apretarían el cráneo incluso más si pudieran,

esa inútil distracción, esa nada pero esa nada deja filtrar

el pensamiento, el posible


el posible y además filamento esperanza finalmente, la filigrana,

sin las distracciones de la alucinación –-

oh diminuta espora dorada tamizada al contacto de la buena idea,

la cual           –empieza a distorsionar, al tomar forma

encaminado para tomar asiento, latiendo para palpar, la retención –-límite

ahora finalmente a punto de

levantarse, a punto de ir a otra habitación   –-no obstante

no habiendo acabado todavía, aún no          -la

inspiración – antes del credo, antes del plan –

justo en la morriña – antes de la lista que tu sujetas

en tu exhausta mano. Oh suéltala.


*/*/*/

traducción ÇÇ



 

The Guardian Angel Of The Private Life


All this was written on the next day's list.
On which the busyness unfurled its cursive roots,
pale but effective,
and the long stem of the necessary, the sum of events,
built-up its tiniest cathedral...
(Or is it the sum of what takes place? )
If I lean down, to whisper, to them,
down into their gravitational field, there where they head busily on
into the woods, laying the gifts out one by one, onto the path,
hoping to be on the air,
hoping to please the children --
(and some gifts overwrapped and some not wrapped at all) -- if
I stir the wintered ground-leaves
up from the paths, nimbly, into a sheet of sun,
into an escape-route-width of sun, mildly gelatinous where wet, though mostly
crisp,
fluffing them up a bit, and up, as if to choke the singularity of sun
with this jubilation of manyness, all through and round these passers-by --
just leaves, nothing that can vaporize into a thought,
no, a burning bush's worth of spidery, up-ratcheting, tender-cling leaves,
oh if -- the list gripped hard by the left hand of one,
the busyness buried so deep into the puffed-up greenish mind of one,
the hurried mind hovering over its rankings,
the heart -- there at the core of the drafting leaves -- wet and warm at the
zero of
the bright mock-stairwaying-up of the posthumous leaves -- the heart,
formulating its alleyways of discovery,
fussing about the integrity of the whole,
the heart trying to make time and place seem small,
sliding its slim tears into the deep wallet of each new event
on the list
then checking it off -- oh the satisfaction -- each check a small kiss,
an echo of the previous one, off off it goes the dry high-ceilinged
obligation,
checked-off by the fingertips, by the small gust called done that swipes
the unfinishable's gold hem aside, revealing
what might have been, peeling away what should . . .
There are flowerpots at their feet.
There is fortune-telling in the air they breathe.
It filters-in with its flashlight-beam, its holy-water-tinted air,
down into the open eyes, the lampblack open mouth.
Oh listen to these words I'm spitting out for you.
My distance from you makes them louder.
Are we all waiting for the phone to ring?
Who should it be? What fountain is expected to
thrash forth mysteries of morning joy? What quail-like giant tail of
promises, pleiades, psalters, plane-trees,
what parapets petalling-forth the invisible
into the world of things,
turning the list into its spatial-form at last,
into its archival many-headed, many-legged colony . . .
Oh look at you.
What is it you hold back? What piece of time is it the list
won't cover? You down there, in the theater of
operations -- you, throat of the world -- so diacritical --
(are we all waiting for the phone to ring?) --
(what will you say? are you home? are you expected soon?) --
oh wanderer back from break, all your attention focused
-- as if the thinking were an oar, this ship the last of some
original fleet, the captains gone but some of us
who saw the plan drawn-out
still here -- who saw the thinking clot-up in the bodies of the greater men,
who saw them sit in silence while the voices in the other room
lit-up with passion, itchings, dreams of landings,
while the solitary ones,
heads in their hands, so still,
the idea barely forming
at the base of that stillness,
the idea like a homesickness starting just to fold and pleat and knot-itself
out of the manyness -- the plan -- before it's thought,
before it's a done deal or the name-you're-known-by --
the men of x, the outcomes of y -- before --
the mind still gripped hard by the hands
that would hold the skull even stiller if they could,
that nothing distract, that nothing but the possible be let to filter
through,
the possible and then the finely filamented hope, the filigree,
without the distractions of wonder --
oh tiny golden spore just filtering-in to touch the good idea,
which taking-form begins to twist,
coursing for bottom-footing, palpating for edge-hold, limit,
now finally about to
rise, about to go into the other room -- and yet
not having done so yet, not yet -- the
intake -- before the credo, before the plan --
right at the homesickness -- before this list you hold
in your exhausted hand.
Oh put it down.


Jorie Graham

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