1 de abril de 2013

/algunas respuestas Sin preguntas/ R.Walser




Sakamichi - Jazz for Button
audio













video
una produzione- compagnia lacasadargilla- Teatro Vascello
la fabbrica dell'attore
regia e dramaturgia...
Lisa Ferlazzo Natoli

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Hace unas semanas compré un libro de Robert Walser “jakob von Gunten” y debería preguntar, articular interrogativamente el paradero de dicho libro. No lo hago, todavía no tengo la entonación suficiente. Así pues me acerqué a la biblioteca y adquirí otros dos libros de dicho autor de los que extraigo, abajo están, dos fragmentos. Arriba, un enlace de una puesta en escena de “Jakob…”. Al inicio de la tarea de copiar los fragmentos una voz a mi espalda me formuló una pregunta, que no sabría reproducir por mi falta de entonación pero diré, que se trataba de un viejo amigo, el señor Bo. Extrañado miré el almanaque para encontrar alguna respuesta, pero no pude, y me pidió entonces que me limitara a continuar la tarea. Obedecí escuchando a la vez la respiración del viejo amigo, respiración confieso disfrutada en el cogote. En el primer punto y aparte aprecié el sonido de sus manos abriendo un botón. Supuse entonces un placer ante aquel primer pá… “Daniel, antes de nada, deberías hablar de ese autor alemán y de la persona que te lo aconsejó, agradecérselo” me dijo. Un gesto muy altruista por su parte, pero condicional. Asentí y proseguí con el siguiente párrafo. Así sucesivamente hasta el décimo y ya definitivo punto final.
*** 

 

 

Un día en que estaba cosiendo el ojal de una camisa que había reventado con un fuerte estornudo, se me ocurrió de pronto, mientras trabajaba como una experta costurera, dirigir al botón, aquel muchachito fiel y modesto, las siguientes palabras de agradecimiento, murmuradas para mis adentros, aunque probablemente por eso tanto más sinceras.

“Querido botoncillo”, le dije, “¡cuánta gratitud y reconocimiento te debe aquel a quien vienes sirviendo hace ya varios –más de siete, creo-, con tanta fidelidad, celo y perseverancia, y a quien, pese a todo el olvido y falta de atención de los que se ha hecho culpable para contigo, nunca le has recordado que alguna vez debería elogiarte un poquito”.

“Esto es lo que va a ocurrir hoy, cuando por fin he logrado ver claramente lo que significas y cuánto vales, tú, que durante todo tu largo y paciente tiempo de servicios jamás te has situado en primer plano para sacar provecho de una bonita iluminación o buscar algún efecto lumínico bello, deslumbrante o en verdad llamativo, sino más bien, con una conmovedora y deliciosa modestia que, sin duda, jamás será suficientemente apreciada, te has mantenido en la más discreta de las discreciones, practicando tu querida y hermosa virtud en un estado de perfecta felicidad.

“¡Cómo me alegra ver que has dado muestras de tener esa fuerza basada en la probidad, la diligencia y la renuncia al elogio y al reconocimiento a los que aspira todo el que realiza algo!”

“Sonríes, mi estimado, y, según advierto, te ves ya por la desgracia bastante deteriorado y consumido.

“¡Querido! Deberían tomarte como ejemplo los que viven acosados por la manía del aplauso permanente y podrían derrumbarse y morir de pena, despecho y humillación si no se sintieran continuamente mimados, abanicados y acariciados por el efecto y la estima generales.

“Tú, en cambio, eres capaz de vivir sin que nadie se acuerde, ni lejanamente, de que existes.

“Tú eres feliz, pues la modestia se hace feliz a sí misma, y la fidelidad se siente a gusto consigo misma.

“El hecho de que no te des importancia alguna, de que sólo seas –o al menos lo parezcas- un ser dedicado a realizar una misión en la vida, de que te sientas enteramente consagrado a ese silencioso cumplimiento del deber que puede denominarse una rosa de exquisito perfume, cuya belleza es casi un enigma para ella misma, cuyo aroma perfuma sin la menor intención, porque es su destino…

“El hecho de que, como decía, seas lo que eres y como eres, me fascina, conmueve, emociona, emociona y hace pensar que este mundo, tan pródigo en fenómenos desagradables, hay de vez en cuando cosas que te hacen feliz, alegran y serenan al que las ve”.

 

…de ROBERT WALSER “Vida de poeta” ed. Siruela)

 

 

Giré la cabeza para agradecer el mutismo restante pero ya no estaba. Ocasión aprovechada por mi gata y olisquear mi nariz. Le formulé una pregunta que no entendió, pues callada, saltó del respaldo hasta la lámpara de lágrimas y allí se perdió en una vaga distracción de volutas de humo. De todos modos pasarse al otro lado tiene un poco de respuesta así que doblé una fotografía por la línea de una sonrisa y continué con el segundo fragmento de Robert Walser.
*** 

 

 

 

Poeta y novia

 

 

Un poeta le dijo a su novia:

“Ya sabes que soy un genio

y que por eso no puedo evitar

vivir al día cual inútil.

Es lo que hacían todos

quienes de sintieron llamados a algo superior.

Los de mi linaje no nos resignamos a

ser aplicados y trabajadores,

es algo que dejamos para los burgueses”.

Acto seguido, la muchacha respondió:

“¿Acaso te crees más que el resto?

Deberías avergonzarte de un orgullo tan descarado.

 

Si eres un verdadero poeta,

léeme lo que has escrito.

El cuento de Nonosresignamos

mejor se lo cuentas a otra.

¡La arrogancia y las osadas frases hechas

no bastan para hacer un poeta!”.

Él le mostró su último

poema y dijo: “He tardado cuatro semanas

en escribirlo”. “¿Qué?”, exclamó ella. “¿Cuatro semanas?”

Lo leyó, y cuando hubo terminado,

se rió en su cara y le tiró

el poema a los pies:

 

“Estos versos son horribles,

y el que los haya compuesto

que se quite ahora mismo de mi vista”.

El poeta estaba derrotado,

se pasó la mano por el cabello

y dijo: “No te lo tomes así”,

y le dio un beso y recogió

el poema, se buscó un buen

oficio y se convirtió en un hombre honrado,

y ambos fueron muy felices

y se amaron, tuvieron hijos

y no hicieron nada que no fuera sensato.

 

…de ROBERT WALSER “La habitación del poeta” ed. Siruela)




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10 comentarios:

  1. Entrañable cuento a la modestia el del botón, y en la misma línea los versos del poeta. Dos textos que elevan la modestia y reconocen el día a día, lo práctico y la rutina como una vía de felicidad, lejos de los ejercicios intelectuales. Exploraré algo más sobre el autor.
    Un abrazo Daniel

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    1. sumamente enternecedor, nutricio, y, purgante de otras literaturas tan válidas como sesudas. He acabado ambos libros con la sensación de leer a un amigo cercano del que ni sabía su afición por la escritura. Aunque parece ser que Walser se valió de ella para sustentar económicamente su vida con fruición. Tanta que fue capaz de perder tres novelas, algunas olvidadas en alguna oficina así como poemas y prosas breves. Pues se dedicaba a venderlas, dispersarlas, a todas las revistas y periódicos posibles. Lo he leído con gozo, adelantándome algunos capítulos, retrocediendo, cambiando de libro incluso haciendo que alguno de los personajes descritos me acompañara en la lectura del siguiente. Sorprendido siempre por el dinamismo del relato, alejado de la representación de una/ o la idea. Fiereza lacónica y risa firme parecen ser herramientas de este autor del que me declaro desde ya, admirador. Abrazos Aka.

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  2. El párrafo sobre el botón es delicioso, un canto a la modestia. El poema también es conmovedor, tantos aires que se dan algunos, pensando que sus tareas son superiores y desprecian lo humilde. En tareas cotidianas, incluso repetitivas y en el compartir también se encuentra el cariño que te ampara de tantos sin sabores.
    Más tarde veré la película.

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    1. ese relato del botón es delicioso sí, en otro lugar Walser daba a entender que prefería escribir aunque fuera por poco dinero mejor que chismorrear en los pasillos de revistas y periódicos como los inocentes burgueses que no sabían/saben apreciar digamos la belleza de un botón. Tampoco parece que se viera picado por el virus de la originalidad, ni del subjetivismo tan lacerante para almas sensibles. Un ser que puede narrar las cuitas de si es mejor o no estar sentado de pie con el magisterio original de un tigre vamos. Decía que es “tan hermoso no ser nada, mucho más apetecible que ser algo” para “escribir con cierta crueldad, como un tigre que desgarra a su presa”, ese “algo” tan de moda entre personas cultivadas dadas a la opinión, tan creídas de sí que pensar para ellos es sinónimo de hablar. Así es que hemos matado mucho por las creencias y no por la experiencia, si no por miedo. Curiosamente tan extendido, tan ubicuo en los medios de “comunicación”. Si al final vamos a pensar que la cultura es lo que sale en la tele y aquello que se esgrime/imos en internet…. dulce fatalidad. El video enlazado es una representación teatral que todavía no he visto completo, todavía no puedo decir nada
      besos maría

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  3. Una entrada deliciosa.....
    Un beso, Daniel

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    1. una entrada deliciosa…, más bien una miniatura de un mundo que es desorden, imaginación sin conciencia de sí. Y lentitud, lo pequeño requiere lentitud. Lentitud para prestar atención, leer aquello que no ha sido leído y todavía no es rutina de un espectáculo piadoso. Te recomiendo la lectura de Walser, tras y en esa aparente banalidad asoma un duende provocador capaz de descolocarte de un uppercut en el mejor de los velorios. Y vamos, la literatura en boca de muchos es un gran…

      abrazos

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  4. Dos historias de interés. Hace unos años leía varias cosas de Walser y me engancharon. Ahora, la memoria malvada o el deterioro cognitivo en general, no me permiten decir casi nada de él. A veces es una jodienda no ser erudito de lo que uno sabe. No recuerdo demasiado de todo aquellos y, por eso, me alegro de que me reavives el espíritu con tus dos selecciones. Sí, ese era el estilo. Curiosamente recuerdo la fotografía de Walser muerto en la nieve. No sé por qué exactamente, pero ese abandono del cuerpo en la nieve me pareció el más digno destino del hombre que había escrito y, si me apuras, el que uno quisiera para sí. Un desvanecimiento en el campo nevado, el día de año nuevo, celebrando la simplicidad de la vida y subrayando que solo en los paseos encontramos algo. Un abrazo

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    1. caro Luis;
      mucho mejor tener esas lagunas que ser un erudito sin talento, pues esos jodidos eruditos ¿para qué? la seguridad habla por ellos sin ser ellos. Recién empapado de dos libritos de Walser tampoco procuro su esencia pues al leerlo es sencillo ver su búsqueda como avance. Como si empezara de un modo del que no sabe acabar, pero lo hace, magistralmente. Al final, he preguntado por el libro de Jakob von Gunten y resulta que estaba/está en la mesilla de noche. No me extraña, imaginar su cuerpo desvanecido en la nieve, al leer sus textos, en verdad apasionados siendo tan poca cosa queriendo así que su observación y el lenguaje no se distraigan. Claro también me hace pensar en la tortuga bicéfala, capaz de danzar las palabras y danzar con/en ellas. Los paseos, remarco, a mitad de camino, al principio de lo imaginado o en la avezada experiencia de un aparente final, son rencuentro también regreso, acontecimiento ( já!) y ( ajá! ).

      No sé si tendrán mucha relación pero ahora me pica la curiosidad de leer algo de georges perec.

      un fuerte abrazo

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  5. Gracias. Me gustó Robert Walser, al que no había leído, pero como dicen "pa muestra, basta un botón". Otra cosa, al intentar escuchar el jazz de Goear, tanto con Firefox como Chrome, advierten que Goear ha sido bloqueado por software malicioso :(

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  6. hola renegaU

    muchas gracias por pasar// acabo de mirar el tema del grupo sakimichi, un jazz ligerito que encontré en YouTube, y suena// es una vaina el prolifere de los malditos vurus// a mí por ejemplo no me deja entrar en la revista digital que tengo enlazada a mano derecha KOKORO... pero bueno, todos los virus sean esos.

    saludos

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