30 de enero de 2012

Ayer, Bessie Smith

Need A Little Sugar In My Bowl - Bessie Smith
digo lo de siempre, clicar para audio





         Nacida entre 1894 y 1900  en Chattanooga, Tennesse, la octava hija de una familia pobre, que perdió a la madre, tuvo que ganarse la vida con apenas diez años en la calle, donde cantaba y bailaba por unas monedas. Su suerte cambió en 1912 cuando fue descubierta por Ma Rainey, pionera del blues rural, quien la vio y acogió como una hija. Aunque no prosperó economicamente sí obtuvo cierta destreza, le enseñó cargar de fuerza y significado cada palabra. Sus interpretaciones se reconocen por sus ceremonias internas, deliciosamente rítmicas, elegantes, adornadas con aparentes improvisaciones gracias a su intensa expresión.



                      Fue Thomas Edison, el inventor del fonógrafo, quien grabó en el año 1921 las primeras canciones de Bessie, pero optó por no editarlas al considerar que carecían de interés suficiente como para comercializarlas. También se vio obligada a ejercer como bailarina en la Compañía Moses Stokes, como cantante en cabarets, clubs, teatros y espectáculos de vaudeville. Pero los años veinte la coronaron de éxitos tocando con Armstrong, la gran orquesta de Fletcher Henderson, Coleman Hawkins, Benny Goodman y Bix Beiderbecke). Su calidad era patente, dicción rotunda, un increíble control de la altura de las notas. Dando como resultado un desgarrador gemido blues.

             Billie Holiday recuerda cuando a cambio de unas monedas limpiaba toallas en un burdel «...le decía a Alice que podía guardarse su dinero si me dejaba subir  a la sala de estar para escuchar a Bessie en su gramola». 




En la historia del blues existe más de una reina

sólo una emperatriz.





     Sutilmente se consuimió entre ginebra y candentes romances, ya fueran hombres o mujeres. La gran depresión de 1929 la hundió como a otros tantos músicos. En cambio ella todavía actuaba. Los propietarios de los locales desconfiaban de su presencia los días de la actuación. Su carácter dependía de los efectos del alcohol, y en cambio, su generosidad era una constante. Su productor se esforzó para que ahorrase y costearse una casa. Vinieron años duros. Giras sureñas y el matrimonio con un policía, aficionado al dinero fácil. Su última grabación tuvo lugar el 24 de Noviembre de 1933. Ese mismo año John  Hammond la encontró en un speakeasy (establecimiento que vendía bebidas alcohólicas durante la ley seca) de Filadelfia con una mujer de gran tamaño, que “cantaba apoyada junto a un triste pianista y estaba deprimida”. Borracha y abandonada la cantante no apreciaba ninguna cuestión artística de su acuerdo con ningún productor. Solo quería el dinero.



          Estando de gira con la compañía de la obra musical "Broadway Rastrus" el 26 de septiembre murió en un accidente de tráfico, después de ser rechazada en un hospital por el color de su piel.




     La tumba de Bessie en Pensilvania no tuvo lápida hasta 1970 y fue costeada en parte por una de sus mayores hinchas del mundo del rock, Janis Joplin, quien dijo de ella “Bessie me mostró el aire y me enseñó cómo llenarlo”.

.


Hoy es un día frio de invierno y ayer.




29 de enero de 2012

Hoy



El poema como gesto, Chantal Maillard
Una gota de agua sobre una hoja es infinita. Esa gota de agua en esta hoja, ahora, en este instante. Es la experiencia del haiku.

Quien fuese capaz de mantenerse en esa inocencia del inicio, preguntando como aquél niño ¿cómo se llama esto?, viendo el “esto” antes de que el concepto lo enturbie, lo…vele, no recurría a grandes palabras en sus escritos. En vez de escribir la muerte, por ejemplo, haría intervenir a una persona muerta, infinitamente ausente, o en vez de escribir el amor, escribiría… ¿qué escribiría?

Es difícil escribir sin ideas. Las palabras que dicen los sentimientos están cargadas de ideología. Los sentimientos se inventan, se fabrican de acuerdo con los modos y los usos de cada época. Y, luego, rodando, como pelotas empujadas por los escarabajos, aumentan de tamaño. Y acumulamos, un lastre. Sentimos como pensamos. Y llega un momento en que somos incapaces de saber qué podría haber si prescindiésemos de ello.

No quiero pecar de purista: el ojo no es inocente, nunca. Es evidente que ver es reconocer, que sin cierta “decoración de interiores” en la mente, no percibiríamos nada. Que la visión está cargada de teoría es un hecho. No existe eso de percibir el mundo en su original pureza. Ver es pensar y no se piensa en vacío. Pero por eso, precisamente, esta el poema. Trazándose. Cruzando los hilos, esos que la mente segrega, más araña, la mente, más poiética en su hacer teórico que el poema.

Pero, ¿habremos de seguir llamando cosas a “las cosas”? ¿No será mejor hablar de acontecer, de ritmos, de in-tensidad sonora? ¿No será precisamente debido a eso, debido a la costumbre de fragmentar, de cosificar, y de la forma en que la gramática de las lenguas indoeuropeas asegura una determinada articulación del mundo (a su imagen y semejanza) que no seamos capaces de soportar el hálito que surge de entre las desgarraduras del tejido?

Aquietarse. Escuchar. Respirar.

Tal vez sea cuestión de elegir otro contexto, otro universo sensorial. Reemplazar los mapas visuales (cosas, lugares, etc.) por mapas auditivos, por ejemplo. Recordemos, en Grecia, la noción “musical” del hacer poiético, el poeta “inspirado” actuando al dictado…La inspiración es una recepción. El poeta recibe algo y lo transmite. Recibe oyendo. Previo al oír, hay una escucha. La escucha es lo que permite al poeta tener algo que decir. ¿Qué tipo de escucha es esta? ¿Un respirar, tal vez?

El diagrama chino que se utiliza para significar al sabio es el de una oreja desmesuradamente grande. El entusiasmado, el poeta oracular comparte con el sabio chino la capacidad de atemperarse, de reducir su tiempo. Y, sin duda, de eso se trata, de un cierto aquietamiento.

Por supuesto no ese un estado permanente; es una actitud. Por eso no existe el poeta, sino tan sólo personas que en ocasionas han sabido aquietarse lo suficiente. ¿Lo suficiente para qué? Escuchemos tan sólo un instante. ¿No será tiempo, ahora de recuperar la escucha? La inspiración forma parte de la respiración. Nuestra respiración. Nuestro ritmo. Pero también de aquellos que tenemos a nuestro lado. El ritmo de los otros, el de las cosas siendo. El de una pared, por ejemplo, el de una piedra…Entre todos, sucedemos.

Hablar de suceso en vez de hablar de realidad permite proceder a la e-liminación de los términos. Hablar de vibración en vez de hablar de hablar de cosas permitiría abrir otro universo comprensivo. Un universo en el que nada se detiene, en el que todo con todos estamos en proceso, un mismo proceso com-partido. Cada cual, una trayectoria vibrátil que converge, se superpone, confluye, desaparece. Yo sucedo al tiempo que esta mesa, que ustedes…Confluencias. ¿Tiempo? Otro tiempo. El de los relojes, no; nada que solidifique las fuerzas. Un tiempo que permita acontecer entre todos y, a la vez, dar cuenta de ello. Entrenarse en ello, en esa temporalidad del suceder tal vez sea cuestión de escucha, no de discurso.

Observemos a un gato jugando con un ser humano. Juegan al escondite alrededor de una mampara. Cuando aparece la cabeza de uno por un lado, el otro esconde la suya. El cuerpo queda del otro lado de la mampara, descabezado. Pero el gato siempre se anticipa al movimiento del humano, siempre sabe por donde va a aparecer. ¿Por qué? ¿Será que el tiempo del felino es diferente al nuestro? ¿El tiempo, o la atención? ¿Es el tiempo una forma de nombrar la atención? El hecho es que cuanto mayor sea el nivel de atención, más se dilata el tiempo. ¿No será que el gato anticipa porque tiene más tiempo para el gesto? ¿No será que lo que nosotros llamamos acierto, para él es, simplemente, el aprendizaje del ritmo, de otro ritmo, del ritmo del otro?

El poema requiere ese tipo de atención. El que escribe es un felino al acecho. La trayectoria es la presa. El poema es el gesto.

Y en el gesto, el ritmo. Ritmo que forma sentido, sentido que, preverbalmente, es una dirección, una inclinación del organismo a seguir una pauta, una traza, un gesto del espíritu -¿espíritu?- del hálito. Expiración.
[Fragmento de la conferencia
PEQUEÑA ZOOLOGÍA POEMÁTICA
de Chantal Maillard]
Betsy y Ella.







Verifico el almanaque de las manos

En la cuerda que me apoya


(Finalmente)


Escrita al cielo




No uso la razón discursiva, irradio en un rubor aplicado, la cursiva que no opone resistencia a mi respiración. En cambio la duplicación, la divergencia; el gesto, la voz y el cuerpo situado aquí y ahora.
Hoy
Betsy me dice aloha
y yo
le abro el alma.

Ella

23 de enero de 2012

Acercarse sin alcanzar el sitio




Acercarse sin alcanzar el sitio.
Querer atravesar el sitio entero.
Perderse y obstinarse en respirar.
El sol se quema, mientras tanto, en tu pelo,
en las horas indómitas del sur.”
                                                  Mariel Manrique.  blog de la autora


*


después, no encontré palabras
dilatado
trenzado
el día
y la noche
en un gran silencio
unos poemas de Samuel Beckett




pòemas;
silencio como el que hubo
antes nunca más lo habrá
por el murmullo desgarrado de una palabra sin pasado
por haber dicho demasiado
no pudiendo más
jurando no callarse más.

                                        flojo causa
                                                  que cada cosa
                                                           que sigue siendo 
                                                                     cada cosa
              incluso aquella
                          también aquella
                                 que sigue siendo 
no es
         digámosla.



apenas consiguió dar                                         à peine à bien mené
el último paso el pie                                          le dernier pas le pied
descansa para esperar                                        repose en attendant
tal como dicta la norma                                     comme le veut l’usage
que el otro                                                          que l’autre en fasse autant
lo haga también                                                  comme le veut l’usage
tal como dicta la norma                                      et porte ainsi le faix
y otra vez hacia delante                                      encoré de l’avant
así cargar con el peso                                         comme le veut l’usage
tal como dicta la norma                                      enfin jusqu’à présent.
al menos hasta el momento.


*                                                                              *                                                                              *



bebe solo
come quema fornica reinventa solo como ante
los ausentes están muertos los presentes apestan
saca los ojos desvíalos a los juncos
ya se peleen o los ays
no vale la pena está el viento
y el estar en vela.

viejo ir
viejas paradas

ir
ausente
ausente
parar.







* * *


 ((   La palabra “retrato” es  de origen latino. No es fácil compendiar los matices de sentido que irradian de su etimología. En la base está trehere: sacar, sacar líneas; re-trahere, sacar hacia atrás (¿hacia el exterior o hacia el interior?). El retrato es lo que está oculto (retractus). Pero es también lo que la imagen saca fuera: desvela y revela, hace aflorar. Otros términos que parecen semánticamente cercanos a “retrato” no tienen ese matiz furtivo. Volo y viso [rostro] tienen la misma raíz que “ver” (vidêre). Faccia [cara], en el toscano antiguo del siglo XIII, era sinónimo de página, página para leer (algo que este significado ha quedado para nosotros en término facciata).
    Mientras que el retrato, etimológicamente, lleva hacia el exterior una parte escondida, el rostro “ve”, la cara expone. Si reflexionamos un momento, esta diferencia resulta obvia. Retrato y rostro no son sinónimos. El uno –el retrato- es una cción, una operación, el otro –el rostro- es el objeto y el lugar de esta operación. Y sólo una operación, un gesto, puede ser furtivo.   ))

"El alma del rostro"
[Tullio Pericoli]
autor de las mismas ilustraciones
***


"Caricias y sabores"




Después de una visita al vecindario. A cocinar. El bolígrafo es aconsejable usar antes, para ensayar la táctica.

             1º Espinacas con setas.
- Tartera ancha, espinacas frescas y setas. Una pizca de aceite, semillas de cayena. Tomillo y albahaca. Unos minutos. Garam Masala. Un rato después, un bote de mojo de vitela “chianina” con su zanahoria, ajo, pulpa de tomate, vino tinto, y si cae oporto no pasa nada, sal, pimienta negra y una pizzzz de cebolla. Se cuece.

- Al servir se puede trabar la salsa con avellana machacada y queso de cabra rallada.

* Todo con dos manos o cuatro, mejor.

             2º Espagueti.
- Cocer espagueti de maíz roto a la mitad. Remover bien pues el maíz es quisquilloso, un trozo de margarina ayuda.

- Por otra banda el acompañamiento. Fondo en cazuela pequeña de cebolleta y puerro. Anadir la calabaza troceada. Aceite, poco. Majar, ajo, jengibre, perejil, granos de mostaza, granos de pimienta verde y granos de cilantro -coriander” and throw . Cuando esté bien vivo el fuego. Sal y trocear tomate and throw. Al final, pasas u orejón y nueces trituradas. Una poco de leche y azúcar.

- Se sirve encima del espagueti. Si no nos olvidamos. Podemos abrir una botella de vino blanco y enfriarlo un poco. Ofrecer amablemente y disfrutar del pranzo.








*


19 de enero de 2012

" a "

a.
Primera letra del alfabeto. Se pronuncia con los labios muy abiertos,
y los dientes separados aproximadamente un centímetro;
la lengua, con el dorso elevado hacia la línea de separación
entre el paladar duro y el velo del paladar,
y rozando con la punta los dientes inferiores,
mientras los bordes siguen los molares inferiores.





      Tal vez esa sea la razón por la que nos buscamos a nosotros mismos. En el silencio, en esa ciudad invisible y eterna que nos observa. Un niño me dijo una vez que lo esencial es invisible a los ojos. La puerta se abre y aparece un hombre alto que se acerca a la camilla. Sacó un bolígrafo y coge del cabecero mi expediente. Arroja una radiografía a una lámpara azul que parecía el ala de una mariposa y mi cuerpo, se hundió pesado en el colchón como un cachalote. Sobre cubierta, el médico exclama una maldición, entonces, suministra una punzada en mi muslo, vuelve a decir otra maldición. Nada. Las gentes de mar sois gente dura. Entre amable y distante naufraga una sonrisa de misericordia en su diminuta boca. Supongo que ver un paciente como yo rompe su rutina importándole bien poco mi voluntad. Una razón para vivir.


    Un cuarto de hora después la noche caía flácida y mis pensamientos fondeaban vagamente, tendiéndose en la bahía, en el abrevadero donde vara el litigio desobediente de nuestra búsqueda. Aún así escuché los pasos de una enfermera. Olí su pelo. Sentí un insecto metálico en una de mis venas. Después era inútil alzar los párpados.


      Sentí sed. Entonces me levanté y tanteando sin noción me acerqué al ventanal. No podía abrir los ojos. No podía despertar. No me podía levantar. Pero sentía la estela de unas nubes carnosas acorralando la ciudad. El arpón del cetáceo marcaba un surco formando arterias transidas. Avanzaban las nubes atraídas desde la penumbra con unas poleas quizá insomnes desde los ventanales del hospital. Quería acostarme, o quería despertar. Ya no recuerdo. Pasé mis manos frías por el torso sudado, buscando tal vez la respiración. La presión de la sangre fluctuaba desde la uña de los pies hasta la coronilla. Quienquiera que ose descubrir esta sensación le basta con subir un campanario, y esperar la hora. En mi juventud en cambio, la seña de las campanas significaba la llegada de los botes a puerto. Precisamente la soledad del mar, una discreta supervivencia.


    El uno de mayo empezaba la campaña. La faena acababa en la fábrica noruega. Casi nos daba lástima acabar la temporada y abandonar las faenas. Las manos bruñidas acariciaban las proas y mirábamos el mástil desnudo apuntando al cielo. Así de golpe se armaban los inviernos dormidos al arrullo de la brisa. Escuchar los ecos de las montañas y cuidar de nuestros hijos con dulces quejas.


    Tenían supongo la obligación de hablarme. Las visitas se espaciaban pero el médico y la enfermera que diariamente me valían, dejaban entrever su estado de ánimo, su malhumor y en un tiempo, la enfermera de algún modo insospechado traía un nuevo perfume, trabajaba no obstante con delicadeza. Ondeaba su cuerpo sin ocultar el bisturí de su felicidad. El amor. Movió el jarrón de flores. Flores, amor. Jamás mi alma se inmutó ante estas prácticas. Y si lo hice, fue en silencio. ¿Porqué es ahora cuando identifico las emociones?  La mujer sacudió la cabeza. Entró el médico y sin disimulo le pellizcó una nalga. Ella se arrodilló, desabrochó su cinturón y empezó a chupar su polla. Qué lástima. El doctor tapó mi cabeza con una almohada. Lo último que conseguí escuchar fue un aullido. Una vocal.



15 de enero de 2012

Bágoas de prata

                                                                                                                          “Esculpir en el tiempo"
ANDREI TARKOVSKI

“Una y otra vez, el hombre se pone en relación con el mundo
 movido por el atormentador deseo de apropiarse de él,
 de ponerlo en consonancia con ese su ideal
que ha conocido de forma intuitiva”


"Bágoas de prata" - Abe Rábade trío



ilustraciones de Natalio Bayo

“La leyenda de Fatumeh
GUNNAR EKELÖF

*
Alguien me miró desde una ventana
que daba al Norte
alguien me miró desde un mirador en voladizo
un mirador de madera tallada¬
como el Pájaro en la Jaula
colgando en la fachada de la casa
Tu Propia prisionera
.
Dura es la vida, y Otra Cosa
no es la Muerte
.
Para el pájaro la jaula no es una realidad
No la comprende
La mirada de su alma solo busca lo útil
lo que es comestible para los pájaros
No ve otra cosa¬
y yo me ocupo únicamente de mi labor de aguja
.
Dura es la Vida
y Otra Cosa no es la Muerte
Su espacio no mide más que unos pies
pero hasta eso es Distancia
La jaula del pájaro es su propio Ser
así como mi cuerpo es mi propia Reja
Tú la convertiste en una parrilla
pero mis gritos no se elevaron más
en relación al peso de mi cuerpo
que los pájaros en relación al suyo¬
Dura es nuestra Vida, y Otra Cosa
no es nuestra muerte
.
Una mirada desde un mirador que daba al Norte
me enseñó también el lenguaje de los pájaros
Se dice que los pájaros son Almas
¡Dime, dime del lenguaje de los pájaros,
una palabra que sea Nada, una palabra de la Nada!
¡Dime esa palabra, Alma de mi Alma!

*

No, las almas no se hablan
unas a otras
de manera diferente que los pájaros
Y los pájaros no se hablan
de manera diferente que las almas
Mientras nuestro oído necesita
una multitud de palabras
de sonidos laboriosamente ensamblados
para que lo dicho llegue a su destino
les bastan a ellos unos pocos
Les basta con variar su intensidad
variar su acento
*




Sencillo es el nacimiento:
Tú devienes de tú
Sencilla la muerte:
Tú dejas de ser tú
Bien podría haber sido al revés
como en un mundo especular:
la Muerte podría haberte dado a luz
y la Vida haberte apagado
lo uno igual que lo otro¬
Y quizá sea así:
De la muerte has venido, lentamente
te va aniquilando la Vida

                                                                                                                                                 
                                                                     
                                                         
                                                                            *                                                             El amante





Ni la luna ni el sol ni las estrellas
me dieron luz
Fueron las tinieblas
Y la luz del amor dentro de mí
cuyos rayos perforan mi cuerpo
.
Como si yo no fuese nadie
le diste tú, Fatumeh, una sombra
a mi alma
Me diste una lámpara
de plata, al marcharte

[…]






*



*

                La leyenda de Fatumeh es fruto de un viaje a Turquía y la condensación del orientalismo del poeta sueco Gunnar Ekelöf. Impidiéndonos una lectura sintética pues parece arrojarnos a lo heterogéneo separándonos de nuestras ideas de la realidad, el amor como consumo, el cristianismo esa religión esclavista de inspiración neoplatónica, pues, en la vida todo es simultaneo. No hay escisión entre alma y cuerpo, entre el bien y el mal. Existe entonces un acercamiento a la vida. Es un poema errante y convergente, de espejos cóncavos. La eternidad de las ruinas. Las rótulas del silencio. Los jalones de la historia. Esas grandes civilizaciones y sus esqueletos que son los monumentos que nos devoran como hormigas sin demora. Tal vez deberíamos aceptar nuestra animalidad con mayor honestidad. Tal vez Montaigne no erraba al formular la hipótesis por nuestra incapacidad de comunicarnos con los animales, “tal vez nos consideran bestias, como nosotros a ellos”. Fatumeh, una prostituta otomana. Entre dos delicados infinitos azules.

*

                En uno de esos infinitos me encuentro con el canto de la ballena azul, cuyo sonido es el más poderoso emitido por un ser vivo, ya que con 188 decibelios supera el bufido de un motor a reacción. Sin embargo, es tan grave que los humanos apenas lo oímos. Las variaciones naturales de la salinidad del agua de mar crean pasillos acústicos que trasmiten el sonido y se ha calculado que las ballenas los utilizan para comunicarse de un extremo a otro del océano Pacífico. Un solo canto de media hora puede contener hasta 100 millones de unidades de información. Cada especie de ballena posee un sonido característico. Cada ejemplar es fácilmente identificable por sus complejas melodías. La ballena modifica constantemente su canto y en dos años compone una nueva melodía que la caracteriza. Tal vez se posa en un nuevo océano…

             ...e deixe escorrer unha bágoa de prata.


                                                                   “A beleza é verdade, a verdade beleza,
 iso é todo o que sabedes na terra,
 e todo o que precisades coñecer

John Keats

12 de enero de 2012

2012

digo lo de siempre, letras en distinto color = clic botón derecho
*

Esta mañana he venido al parque del Museo das ciencias para buscar inspiración. Hace frío, pero unos rayos de sol se detienen sobre mi espalda recorriendo el envés de mi cuerpo. Inspiración para comenzar el año en c c Rider. Pensar en su breve recorrido como la ronda de un escarabajo. Antes de nada agradecer a todos los paseantes su benevolencia al leerme y acontecer a veces, en un cara a cara, con sus discursos, propósitos y reflexiones. No tengo nada preparado para ir publicando, simplemente la voluntad…

sin reflejos

tal vez apresar la resonancia
.
.
.


Sentir el gozo de escribir, precoz, y el placer de leer. Paladear el lenguaje y amar entre líneas. Nadie puede inventar pues todo discurso tiene una pequeña conciencia retórica. Si en un relato al caso maduramos la idea vemos que los personajes viven antes de que tengan tan siquiera un seudónimo. Cuánto más un poema. Nada es referencial…

hace unos meses me vine a esta ciudad

un tiempo atrás no existía ahora

enhebrado en el cambio

este rincón

me esperaba
.
.
.

Para amontonar mis regiones, asentar el islote y vencer los laberintos, ubicar en un primer plano los pensamientos y los deseos. Girar el aire por medio del susurro, del canto. Encontrar los indicios del pájaro en el corazón del elefante. Alzarme en la pavura. Arraigarme  en este enclave a ritmo de blues. Ebullición. Tal vez sea este frío matinal el que me haga decir estas tonterías y siempre ha de ser así; meticulosas resonancias arremolinándose en mi armazón proteico. A lado de este edificio de las ciencias me vienen a la mente cuentos de Julio Verne, H. G. Wells, Asimov, A. Houxley, Stanislav Lem, Ray Bradbury y otros tantos escritores y pensadores de la ciencia en los que en un tiempo me ayudaron a la comprensión de la naturaleza, tánto o más que comprender las obras de Caravaggio, John Keats o Michel Foucault...

en cambio

en la guarida abandonada de mis poemas

es donde mejor habito

geográficamente
.
.
.


Procuraré en lo sucesivo mantener una frecuencia en mis publicaciones. Aunque reconozco que tengo la necesidad de compartir mis lecturas además de escritos. Analizaré sus sustancias químicas. También pretendo derramar en mi laboratorio los colores de algunos cuadros a modo de interpretación. Precipitarme por la hendedura y desandar la ausencia para caer finalmente en el propio ojo. Doblar esa cuarta dimensión que es el tiempo y poder naufragar en la metamorfosis ilimitada que llevamos dentro. Como escarabajos…

detrás de lo visible

tras el sólito letargo

mirar con los ojos del insecto
.
.
.
.
.
.

on the road