13 de septiembre de 2012

Prótesis. Pepe Maiques


       La dimensión del significado en el poema es curva, deriva que o bien se expande o contrae, supongo debido a la atención del lector al iniciar la contemplación. La recta que se repite a lo largo de la lectura, aquello que nos hace humanos y nos permite progresar con ejercicios de autosimilitud hasta extirpar la palabra inútil, el incómodo guijarro en el zapato, presunción (hybris) que terquea engañando al dolor, con palabras grandilocuentes como amor, muerte, libertad.  Pero la lengua, y el pie, se han gastado, gangrenado, ante la repetición de estos temas. El lenguaje y lo errante se han transformado aunque sigan desempeñando la misma función. La prótesis se ha fundido con la carne haciendo una espiral. No hay mejor medio de apropiarse del significado que con una buena contención, “el refugio se mueve una y otra vez / y no descansa”. El nautilus añade cámaras de mayor tamaño pero conserva la forma. La disposición de las galaxias se rige al igual que el corazón de un girasol por este fenómeno. Si fuera persona ducha en historia creo que no me costaría ejemplificar el momento actual con tal proceso. El momento que vivimos, enfermo, sin rescate, mutilado no es un acontecimiento baladí. El tiempo se da en forma de repetición, con o sin sentido, un discurso mutilado y engañoso. Tal vez para comprender y visibilizar el armazón hemos de voltearlo y revivir su penumbra “como una alarma que no me obliga o una sirena
en medio de la noche
”. La curva de la voluntad.

     La poesía de Pepe no es sencilla. Es un astrónomo de las palabras a pulmón abierto, un estilo, del que ha perdido las palabras a favor de una voz, y que ha encontrado su resonancia allá donde la vibración preludia la carne, la superficie, con astillas, metales, gatos, vellocinos, y la mirada del “otro”, el verdugo. Hace, como el lisiado que no puede hacer-como-si, y camina sobre el alambre, sobre el refugio descansando la autobiografía, la carcasa pirotecnia en la oscuridad de las manos, en la voz que bebe de unas manos, aunque desconozcamos a qué cuerpo pertenezcan. Aquí no podría aventurarme a formular hipótesis. De suerte que recito un verso suyo, “el escondido”.

     Freud describe al ser humano como a un “dios de las prótesis” inhabilitado para vivir sin los cuidados de la civilización. También caracteriza la enfermedad del paciente como una protesta(prótesis) contra la enferma civilización en la que vive. La poesía de “Prótesis” no es necesariamente terapéutica, sentencia aquello que existe. El guijarro, el apeo, no el fantasma.




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Prótesis. Pepe Maiques
Ilustraciones de Òscar Solsona
Prólogo de Mariel Manrique
Rúbrica Editorial (El Prat de Llobregat, 2011)




el extraño refugio de la felicidad
se compone de espera y piedra
cielos rojos cosidos al temor
alejamiento
muchedumbre
o sombra.

el refugio se mueve una vez y otra vez
y no descansa
va por el mundo roto en la madera
va por la fiebre incauta del dolor
encendida en cada boca enferma
de palabras infames

pues ni el lugar ni el tiempo existen

sólo hay huellas puestas a secar
en el polvo esparcido
por la unanimidad de la desgracia

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otro vagón de cola con letras plateadas

azules un aviso por más que conocido
incomprensible

como una alarma que no me obliga o una sirena
en medio de la noche

pero ahora me despierta
me conmueve
nada más que para deshacerme del silencio

y aturdirme otra vez con la respuesta
a la misma pregunta
que sin embargo en sueños
ya había comprendido

igual que se agradece y se ignora el paso de las nubes

la suavidad al andar sobre los adoquines
gastados de la calle

septiembre soleado
la tarde por delante


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cada ropa se sostiene en los hombros la espalda
las caderas de los lentos maniquíes humanos
especies que acaban su jornada alejando palabras o quejas
rumores en el piso de abajo
empeños entornados en el patio de luces

incómodo asistente
incomodado
vecino imitador oigo
subir esas conversaciones o quehaceres

sorda fotografía de cenas silenciosas
aceite destruido que trepa el cielo raso

reproches acolchados de humo frío
también predestinados
hasta el amanecer

una prenda tendida se detiene sin cuerpo
en el patio se escucha su respiración hueca
su desdicha caída entre murmullos
que se asoma a los restos de cielo

ahora que ya por fin
o por deseo propio
vamos a cara o cruz
a ningún sitio

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asolados en cercas
paraíso y temor alcanzan sueños
trampas de agua en cielo frío armado


el becerro de lengua negra sella sus duras
condiciones palpita de la boca a la vena
con su huella de humo


un terco amor rodea sufrimientos fechas horas
tajadas limpias


y aunque es de noche todos los gatos son
santos.

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el desnudo ha salido entra la parca

el incienso del hombre ensucia el patio
con plegarias muertas

hay carbón en los ojos del viejo

la lengua arde
pudriendo habitaciones
sobre la carne entumecida

desde aquí puede oírse
cómo palpita la boca turbia del poema

la lengua calcinada de la tierra que habla

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el hombre que golpea que descarga su mano
y le hace vomitar en el pasillo

sale en marzo con cajas de cartón al patio
al viento
prende la mecha rápida

una carcasa le revienta la mano
se mira los dedos descolgados la sangre
que baila en la muñeca

es su propio verdugo

el otro observa con repulsión alivio
con alegría oscura

el escondido



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Prótesis. Pepe Maiques
Ilustraciones de Òscar Solsona
Prólogo de Mariel Manrique
Rúbrica Editorial (El Prat de Llobregat, 2011)

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Bonus track

ramas de sequedad
frente y huesos cansados
mis dedos en tu cara
temblando entre la calma y el asombro

queda lejos la luz
queda la piedra cerca del dolor
escondido en la repetición del calendario

somos rostros de un nombre
El espejismo ciego de un recuerdo
luz astillada
que se apagará siempre

y sin embargo
estamos frente a frente
ardiendo en el viaje

Pepe Maiques,
 VVAA, Piedra papel tijera (Rúbrica, 2008).

2 comentarios:

  1. bueno, daniel, ahora te contesto aquí con un poco más de tranquilidad y la sensación de haber asisitido a un encuentro fortuito, y, sin embargo, confiado. encuentro de palabras cordiales. gracias, amigo.

    las vidas son misterios que la poesia puede llevar al mismo sitio. yo te agradezco el buen sentido de lo que escibes del libro, para los que lo lean; y para mí, otra abertura nueva en el muro por la que contemplar distinta vista, otra pronunciación, el trazo vivo y la sorpresa de que prótesis pueda ser también, ahora, una protesta.

    gracias otra vez y un fuerte abrazo,

    pepe maiques

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    1. Me alegra haber sentido la trayectoria de prótesis, su protesta. No soy amigo de hacer …constituir interpretaciones sobre poesía, pero sí lectura, íntima, sin nociones, pero con resonancia. La poesía ya es así, sin duplicado, sin documento. Sin muros, pues es percepción intuitiva. El lugar común, migrante. Por ello te hablo del desgaste, la protesta del desgaste que leo en (prótesis) al que nos hemos vistos expuestos mediante la literatura, en todos los ámbitos, la profanación de los cuerpos ante la reiteración de lo que no somos. Finalmente la prótesis es órgano. Le transmitimos cierta fuerza desabasteciendo la intuición. El traslucimiento. No el lucimiento. En tus versos contemplo un inmenso fluido que estrangula la prótesis, que además, rechaza al caníbal que nos merma.

      extraigo un pasaje de “la muralla china” de Kafka, -“es imposible llegar a comprender cómo han llegado hasta la capital, que está tan lejos de la frontera. Sin embargo, aquí están, y cada día parece aumentar su número […} Es imposible conferenciar con ellos. No conocen nuestra lengua. ¡Hasta sus caballos son carnívoros!”

      saludos amigo, seguiremos creando prótesis que envenenen a las bestias

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