3 de octubre de 2011

El ángel de lo extraño



fotografía de la carátula del disco de alphonse mounzon "By all means"


                                El general De Gaulle dijo alguna vez que  -el talento es un título de responsabilidad-. Los seres que tienen el don a su disponer, deberían hacerse cargo de no traicionar la imaginación de sus seguidores. Aunque en el caso de Edgar Allan Poe… es la imaginación quien persigue al talentoso para traicionarlo repetidamente y con incisiva dentellada. Desde hace varios meses leo sus cuentos programadamente. Los lunes empiezo uno y repito su lectura hasta el lunes siguiente. Los persigo como le perseguían los vértigos del infinito o los dolores del matrimonio. Y me es relatada la condición humana, extraña, no exenta de verdad azarosa pues nadie discute los caprichos del destino sin lanzar antes un bramido. Un día escribió;  -el mundo entero es el escenario que requiere el histrión de la literatura-. Sus cuentos destilan entre neblinas de embriaguez los atroces meandros que rebasaron su vida. Recuerdo el primer tomo que cayó en mis manos. En un tiempo adolescente en el que adolecía de cierta hipersensibilidad, y mi visceralidad congeniaba con este autor al que el alcohol provocaba un efecto terrible. Donde lo real y lo imaginado se unían.
También a mí me rozaron las musas y pensaba que podría tomar de un frasco de tinta el material suficiente para curtir textos inmortales. Pero se quedó en efectos de pirotecnia. Tal vez no perseguí con dedicación tal objetivo. No me extenderé más. Tan solo ofrecer un párrafo del prólogo de Julio Cortazar a sus cuentos completos.

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[…] ; Poe debía tomar allí el tren para Filadelfia, pero se hacía necesario esperar varias horas. En una de estas horas se selló su destino. Se sabe que cuando visitó a un amigo ya estaba ebrio. Lo que pasó después es sólo materia de conjetura. Se abre un paréntesis de cinco días, al final de los cuales un médico, conocido de Poe, recibió un mensaje presurosamente escrito a lápiz, informándolo de que un caballero “más bien mal vestido” necesitaba urgentemente su ayuda. La nota procedía de un tipógrafo que acaba de reconocer a Edgar Poe en un borracho semiinconsciente, metido en una taberna y rodeado por la peor ralea de Baltimore. Eran días de elecciones, y los partidos en pugna hacian votar repetidas veces a pobres diablos, a quienes emborrachaban previamente para llevarlos de un comicio a otro. Sin que exista prueba concreta, lo más probable es que Poe fuera utilizado como votante y abandonado finalmente en la taberna donde acababan de identificarlo. La descripción que más adelante haría el médico muestra que estaba ya perdido para el mundo, a solas en su particular infierno en vida, entregado definitivamente a sus visiones. El resto de sus fuerzas (vivió cinco días más en un hospital de Baltimore) se quemó en terribles alucinaciones, en luchar con las enfermeras que lo sujetaban, en llamar desesperadamente a Reynolds, el explorador polar que había influido en la composición de Gordon Pym y que misteriosamente se convertía en el símbolo final de esas tierras del más allá que Edgar parecía estar viendo, así como Pym había entrevisto la gigantesca imagen de hielo en el último instante de la novela. Ni “Muddie”, ni Annie, ni Elmira estuvieron juntos a él, pues lo ignoraban todo. En un intervalo de lucidez, parece haber preguntado si quedaba alguna esperanza. Como le dijeran que estaba muy grave, rectificó: “No quiero decir eso. Quiero saber si hay esperanza para un miserable como yo”. Murió a las tres de la madrugada del 7 de octubre de 1849. “Que Dios ayude a mi pobre alma”, fueron sus últimas palabras. Más tarde, biógrafos entusiastas le harían decir otras cosas. La leyenda empezó casi en seguida, y a Edgar le hubiera divertido estar allí para ayudar, para inventar cosas nuevas, confundir a las gentes, poner su impagable imaginación al servicio de una biografía mítica.  ___________J.C.

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                                        Está bien pensar que lo que quería preguntar era si de tanto seducir a la muerte, tras de sí, dejó algo de vida. En el mausoleo de lo absoluto describió lóbrego y a veces además hermoso, las ruinas de la multitud. Los lunes empiezo un cuento suyo y así hasta el siguiente lunes, alargando así sus vidas dentro de la mía. Si a él lo herían era porque aceptaban su propia imagen, siendo como era, conocedor de las diatribas del hombre mejor que nadie. Además construía, como buen poeta que era, una naturaleza…  una encina por ejemplo. Alzaba desde un germen, con un cincel las ramas que habrían de subir al cielo para después hacia los lados querer rodear la tierra y abrazarla. Apoyándose en sus creencias de que sería absurdo no ser objetivo con lo que se ama así tampoco valdría releer, las arquitecturas del Corán u otros sagrados libros se leen y se aman y se leen, pero no hablan de la avenida, de los puertos, los horarios de tráfico  y es imperdonable. Cuando veo un tranvía por ejemplo rodando seguro atravesando las calles me pregunto que religión no impulsó su paso. El desarrollo más allá de una evolución es una voluntad específica. Cuando subo al tren me horadan el billete para verificar mi compra. Tick, pasa. Pero Poe delineó en toda extensión, que detrás de ese orden existe un desorden en el desarrollo de las empresas mercantiles o en cambio por fascinación.

  y me pregunto… ¿Qué hago yo aquí explicando estas cosas en vez de perderme en las hojas de un cuento?



6 comentarios:

  1. La misma pregunta me he hecho durante mucho tiempo.

    ¿Cómo estás?

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  2. ¿Quizá necesitabas un descanso?

    Un saludo.

    Carmen.

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  3. Te agradezco que las expliques.
    Me gustan.

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  4. Quizás estás aquí tratando de devolver parte de la imaginación que te persigue a la realidad. A veces tengo la impresión que escribiendo una fantasía, esta traspasa al mundo palpable y real y se diluye en ella, deja de ser nuestra imaginación (con el riesgo que conlleva que nos extraviemos en un exceso de irrealidad) para convertirse, quizás, en una ficción para los lectores. Escribir para mi es una terapia, una manera de ordenar o desordenar pensamientos, despojarme de cosas que circulan por dentro y se confunden. Y nos hacemos preguntas continuamente, somos una especie enfermiza en este aspecto que requiere cuestionarlo todo, como algunos ya sostienen ese punto de locura es el que nos ha permitido evolucionar hasta lo que somos. ¿Quién se lanzaría al mar hace 10000 años a colonizar todas las islas del Pacífico y continentes sin ver tierra en el horizonte?¿Qué nos impulsa a llegar a la luna? ¿Planear ir a Marte? Es el mismo impulso curioso que nos aboca a planteárnoslo todo, a leer desenfrenadamente, para comprender realidad y ficción pues ambas deben formar parte de lo mismo...
    Creo que me he salido un poco de tema, me disculpo, y aprovechando que queda algo de sol, me retiro a leer un cuento.
    Un abrazo Rider.

    PD: Muchas gracias por los links, son realmente buenos! Voy a irlos visitando con frecuencia, hay que saciar la curiosidad.

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  5. Qué complejo es explicar a Poe. Ahora pienso, al leer tu frase final, que ha de ser tan difícil como explicar la existencia de dios. Pero sirve. Un abrazo.

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  6. dicen que uno es lo que escribe, realmente así de oscuro habrá sido Poe?
    saludos CC

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