28 de enero de 2015

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Dos poemas…

… y un texto [La diversidad como potencia del anarquismo]

 

 

 

 

PEDRO LEMBEL

 

Manifiesto (Hablo por mi diferencia)





No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.


NOTA:
Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile.
PEDRO LEMBEL

 (Santiago, 21 de noviembre de 1952 - Providencia, Santiago, 23 de enero de 2015)










haiku de haiku 
                                               .Kobayashi Issa  (15 de junio de 1763 – 5 de enero de 1827) 



名月(めいげつ)を          とってくれろ       泣()く子()
かな。 

  meigetsu wo                                  totte kurero to                               nakuko kana 
  

My child cries that I take the autumn splendid full moon to me.

小林一茶
Kobayashi Issa.Kobayashi Issa
 
 
y ahora 
un texto extraído de metiendoruido.com  del mes de diciembre del pasado año.
 

Volver a la Tierra, 
n°4, Noviembre y diciembre 2014, Temuco (Chile)

Escrito por Víctor Muñoz

Extraido de periodico Volver a la Tierra, n°4, Noviembre y diciembre 2014, Temuco (Chile)

 

La diversidad como potencia en el anarquismo



No hay uno igual a otro, a otra. Similitudes grandes, afinidades profundas, puede ser, pero personalidades idénticas jamás. Lo mismo ocurre con el anarquismo y quienes le reivindican. Propuestas, visiones, geografías, egos, todo ha servido para dividirles y hasta enfrentarlos mutuamente. Y es que la diversidad y la tensión interna probablemente sean sellos inherentes de este ideario. En el pasado, en nuestros días, y probablemente mañana. Sospechando así las cosas, y entendiendo que esta realidad nos seguirá acompañando, cabe preguntarnos qué hacer, o en términos más claros, ¿cómo reducir sus efectos nocivos y servirnos de sus aspectos más útiles para crear relaciones libres de toda clase de autoridad?.

Sé que para algunos amigos plantearse la pregunta está demás, pues la propia existencia de “un algo” anarquista es cuestionable. Entiéndase por ese “algo” las imágenes de “movimiento”, “horizonte”, “conjunto”, “gueto”, etcétera. Entonces y para evitar confusiones (aunque quizás genere más) quisiera señalar que cuando hablo de anarquismo me refiero a ese montón inasible de ideas, personas, espacios, disputas, situaciones y voluntades que se reivindican por tales. Nada uniforme, nada nítidamente definido. En ese universo, desde luego, cabe de todo. Y me incluyo. Desde ahí surgen estas reflexiones.

Pienso que en sí misma la fragmentación no es ni buena ni mala. La evaluación dependerá de la pregunta que nos hagamos. En algunas situaciones nos ha facilitado el dinamismo, como en el caso de la germinación descontrolada de grupos e iniciativas de propaganda. La autonomía y la independencia de cada nodo ha garantizado una buena cuota de agilidad al carecer de directrices centrales que obedecer. Por lo demás -y felizmente- la vida de cada esfuerzo no está supeditada al devenir de otras organizaciones. Ahora bien, podría indicarse que esa misma realidad ha puesto grandes trabas a la hora de levantar campañas de gran envergadura o bien para dar repuestas más complejas a la represión. Podríamos seguir dando ejemplos en ambos sentidos, pero a lo que apuntamos en definitiva es a constatar -al menos en términos introductorios- que la fragmentación no es en sí misma un factor perjudicial al anarquismo y que, incluso, le puede ser beneficiosa. El asunto sería “saber” usarla.

En el caso de la división y del choque de propuestas hasta el punto de la exclusión mutua, el asunto dependerá de cómo lo asuma cada persona o grupo. Bien sabemos que hay dinámicas incompatibles, lenguajes discrepantes, querellas personalistas y de todo dando vueltas. Factores de disputa indudablemente justificados en algunos casos, y en otros quizás no tanto. Nunca hubo unidad y homogeneidad anarquista y seguramente jamás la habrá. Entonces, y al igual que en el caso anterior, no está demás interrogarse a sí mismos cómo nos paramos frente a ello. En nuestros días la mayoría de los grupos opera de forma independiente y al parecer sin mayores relaciones con expresiones de opuestas tendencias. De vez en cuando surgen epítetos y excomuniones, pero generalmente la forma concreta de demostrar la oposición de ideas es la simple y llana omisión. Los unos se juntan con los unos y los otros con los otros. En esa lucha deautoreferencias nos restamos ayuda, información, redes y contactos, como si todo lo que pasara por nuestras manos o todas las personas que se nos crucen, pensaran exactamente igual a nosotras. Cómo si fuéramos puros y perfectos, seres en definitiva acabados, muertos. Y esto, más que hablarnos de un ideario de libertad, nos remite indudablemente a una religiosa cultura de capillas y verdades absolutas.

No se trata aquí de hacer una oda al relativismo, a la tolerancia sin crítica, así como no buscamos la uniformidad ni la unidad a secas. Pienso que la fragmentación y la diversidad son propias del anarquismo. Urge problematizar y buscar dentro de esas situaciones herramientas efectivas para construir relaciones sin autoridad. Hay que autocriticarse, generar nexos, explorar encuentros, quitarse las gafas del dogmatismo para que nuestras ideas se transformen en alas y no en riendas. Una buena dosis de sensatez no estaría mal.


Seguramente no abandonaremos la fragmentariedad, la tensión y la contradicción, pero al ser parte de un horizonte de pequeños y aislados impulsos, vale la pena ver bien donde depositamos nuestras energías mientras las policías se sofistican, los medios nos demonizan y la civilización autoritaria se complejiza.
 
Volver a la Tierra, n°4, Noviembre y diciembre 2014, Temuco (Chile)

Escrito por Víctor Muñoz

Extraido deperiodico Volver a la Tierra, n°4, Noviembre y diciembre 2014, Temuco (Chile)


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