21 de septiembre de 2015

contra[XIV] habla



CONTRA
—HABLA


Robert and-Shana Parkeharrison



***

Comparecer. Comprobar lo limitado. No el habla, lo limitado, el esfuerzo por la libertad. No la descripción del hombre sino su margen. La sucesión de una voluntad en lo desmedido y así abandonar la imagen, rastrear(se). Abandonar un trabajo en el que eres explotado, acudir al banco para apoyar al “afectado” por la “hipoteca”, traer cosecha de un hermoso basto campo, buscar trabajo, fotografiar una pluma hasta hacer de la sucesión ala. Algo. Engendrar la pobreza contra la verdad aparente del habla. Ellos, remplazan lo real aparente por la verdad aparente y ¿qué me es posible engendrar? El silencio.

El silencio rizomático del suicidio por sátira, el silencio de aquel que dice no querer escuchar hablar del sujeto político ni del agenciamiento del yo. Hacinado como está su yo en su habla. W. Benjamin en [el narrador] “…dirías que una facultad que nos pareciera inalienable, la más segura entre las seguras, nos está siendo retirada: la facultad de intercambiar experiencias”. La epifanía del rostro, el habla. Es necesario gritar entonces para tocar, o acercarse, al silencio.


Peter Henry Emerson




Tender a extender la abstracción es la pueril retórica del sacar la lengua a la naturaleza del enunciado, debilitando el nexo entre lenguaje y vida. Los debates de televisión, los debates en las redes, que son lo mismo, hieren hasta ensordecer lo material, la materialidad del enunciado. 

El carácter alienante y opresivo, la evolución del miedo en el entorno, los círculos artificiales, la premura de articular la totalidad, la distancia, la hiperintimidación de las superficies, de las conciencias de los cuerpos vivientes con la agonía del discurso. Tanto se nos insiste con el final de la historia, con el final de las posibilidades, con el final de las obtenciones, mediante el trabajo y las emancipaciones tan contingentes para no anular al ser humano con sencillos sincronismos, progreso, propaganda, ¿qué organización se ha encargado de colgar el sol? -pregunta el joven. A lo que el anciano, desde su escueta voz responde no sin ocultar la estima de la gerontocracia. El mundo es el que da vueltas y nosotros somos quienes debemos apropiarnos, cada día, de sus rayos, siéntate delante de una pantalla, no dejes de vigilarlo. Agitarás las alas cuando lo descubras dentro de ti. -Y caer, caer en la extensión, en las creencias, en las insuficiencias teóricas…

…hasta perder literalidad.
contra-habla
acostarse, acurrucar los pasos

Nos patrocinamos en laberintos mientras el “mundo, o su ausencia, financia la mordaza de la pedagogía. Solamente nos cabe enarbolar la prudencia de las manos para sostenernos, describir el rastro, [Ensayos]R.W.EmersonLa prudencia es la virtud de los sentidos. Es la ciencia de las apariencias. Es la acción más externa de la vida interna. Es Dios pensando en los bueyes. Mueve la materia según las leyes de la materia. Se contenta con buscar la salud del cuerpo cumpliendo las condiciones físicas y la salud de la mente según las leyes del intelecto”. Nada, dar y tomar; esa es la base de la prudencia, colmar de alma y refugio las ruinas y los escombros. Nada, ahora, otro día que me acuesto en el suelo para mirar el cielo. No hay sol, no hay bueyes, pero tampoco hay pantallas, tan solo la inmensidad del cielo intacto. Al entrar en la biblioteca, escuchamos el silencio. Un silencio con germen. Rastrea, re-abre el horizonte, umbilica constelaciones que no se limitan a remitirnos, incitando la resistencia. No los desiertos circulares del posmodernismo. El habla muere ante el petroglifo. 







¿Por qué lo más extraño para el hombre es su humanidad?



Ayer concluí así este texto, hoy al leerlo, me permito des-concluirlo, verlo como-si fuera otro quien lo escribió y abrir su po-ética. Descarnar el retoño que solamente recibe su clausura en la acción, en el acontecimiento de una mudez extrema. Para ello es necesario aclarar los mecenazgos de la reproducción de los presentes idénticos a sí mismos(¿internet, massmedia?). Y preguntarse, en qué medida es lo virtual, antídoto. Pues lo virtual es líquido y nunca ofrece resistencia, creer ver en su flujo un llamado a la pasividad es crear un pensamiento de masa. 


La humanidad, occidente sobre todo, es nula para verse tras de sí, sin ser como mole, multitud, monumento. El placebo de los mercados y la dura dominación solo es el manto para no descubrir la tiranía. Nosotros, los seres naturales, humanos-devenidos-al-menos, nacemos todos los días al despertar, pues somos capaces, aunque-devenidos-al-menos, a vernos, es decir; sentir la división hasta empujarse al crujido de la supervivencia, ficciones muchas construidas en emponzoñadas enseñanzas, pero nadie impide vernos detrás de nosotros mismos, por separado, u conjuntos. Comprobar que quizás somos esclavos, aun sea un rompecabezas el encadenamiento es el contra-habla del texto, que otro escribió.


El lenguaje es un problema político”. Guilles Deleuze


Sin lugar a dudas. El universalismo reprimido. Intimidad, privacidad; enclasarse. Se habla, se hace un círculo, se obtiene un sentido de clase, una hermenéutica nacional, una voluptuosidad de la pedagogía, pero… el lenguaje, no es la única forma de expresión, no todo es lenguaje, no todo es ebriedad primaveral, aunque sí signos, enunciados. Ideologemas democráticos anclados en antiguos regímenes. Lo primero que debieron pensar aquellos que tallaban y labraban en las piedras era apropiarse de lo inmaterial, de aquello que hay de espectro en la verdad de lo contemporáneo. Aquello, se dio en llamar imaginación, cultura, retícula de comunicación, sin embargo no era otra cosa sino el control de la migración, del nomadismo, de aquello que podría atentar contra las tribus sedentarias. Hoy, la imaginación se ve empujada a hablar, hacer opinión; opinión, aquello cuya única función, o definición, es ser comunicable, no necesita o al menos no se alimenta del encuentro y por eso mismo, hace prevalecer las instituciones de la barbarie sobre los individuos. Hace prevalecer la territorialidad de las inscripciones de los regímenes representativos. Hace mediocres evasiones sobre las diferencias culturales hasta esterilizar la compasión. 

Son los Estados quienes mantienen esas cuevas resonantes donde tanto lo público como lo privado son distinciones propias del derecho burgués. Así es que tal vez deberíamos cuidar aquello que decimos, habituarlo al silencio. Ahí afuera está la máquina de guerra y nuestras ganas de querer vivir. La urgencia de construir un lenguaje que no sea un mal menor, un mal instrumentable, un lenguaje que no se reduzca a lo político, y que sirva como experiencia de libertad, esa urgencia que compromete libertarnos de la estetización mercantilista de la vida, es la resistencia. Aristóteles dijo que el hombre es político porque posee el lenguaje que pone en común lo justo y lo injusto. Sin lugar a dudas. Así creo, volveré a concluir este texto, con la siguiente reflexión, sorpresa, interrogo. ¿Por qué no dejamos de defendernos de la barbarie con su propio mecanismo de espejos, de repeticiones, de liderazgos, de esquemas antireflexivos?


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