16 de octubre de 2013

Del amor......./ Chantal Maillard



…imperceptiblemente destruidos es como nos sentimos cuando caemos en el espacio vacío e involuntario del amor, paz demasiado precaria, sin embargo transformación desde la nada, aliento horizontal, cercar pan con harapo y saliva como quien pone las muñecas a secar al sol, hasta que el rostro disuelto de cuenta del lugar que...

Ala vertical, fuga, pincel antes del tiempo, antes de lo temporal el infinito sin nombre. Antes del bucolismo del ser, ese enjaulado por virtudes viriles; ser que calcula, demanda, una estructura para cada circunstancia. Sin embargo el amor como una máscara de infinito gesta la sombra del lenguaje, lugar que “pone al tiempo en su sitio”. Hacer lugar como quien torna rígidas las velas de la tierra.

La línea interna de la tierra al encuentro del instante. El tiempo es suprimido por un tempo. Mirad a vuestro derredor, personas que dicen no tener tiempo, que necesitan tiempo. ¿Saben realmente cómo perder el tiempo? Saben encubrir la muerte, y en cambio no saben descubrir la vida. El amor está hecho tal vez para el imperceptible, para el que casi no tiene nada que ocultar ya. La escritura de un poema, su cauce tembloroso y el rastreo pero detrás del pensamiento, los sentimientos liberan su conciencia como rizos de espuma que nos recuerda la muñeca rota, abierta, el abrazo



Xu Wei 徐渭 (1521 – 1593)


 

poemas de Chantal Maillard
 
 
 
"Poemas a mi
muerte"
2005/ Ed. La Palma

Del amor

 

I

NUESTRO AMOR: un objeto de cerámica
aguardando la lluvia en el balcón.
Sé que voy arañándole el esmalte
hasta llevarme los colores
en las uñas.

Sé también que te duele
como si fuese tu cuerpo aquel barro
cada vez más desnudo,
más expuesto a los vientos.

Pero mis dedos aprendieron
hace mucho a seguir las vetas más sensibles,
son diestros artesanos de la muerte,
actúan por costumbre.

 

II

HAY LÁGRIMAS que pesan
como bronce fundido de campanas
y lloro al verte, amigo,
como si tu presencia fuese
esa forma que a veces toman las cosas idas
para forzarnos a ser lo que fuimos.


III

DEBE SER COSA del mar, porque es agua
lo que insiste debajo de mi piel
y me requiere,
un mar celoso que me obliga
a embarcarme en mis ojos,
nunca ya en tus caricias.

 
IV

HAY GESTOS que no deben realizarse
si no es con la certeza
de que hallarán la forma de lo eterno.

(Sólo así puede andarse
en corazón ajeno).

 

V

NI UN SOLO pensamiento permanece
más que el ruido del agua en la ladera
cuando el invierno empieza a adormecer las cumbres.

Menos perdura un cuerpo,
ladera que a su paso el agua va gastando.




Xu-Wei //___Hombre de la montaña del estanque celestial



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hay un dicho popular que dice “El miedo es el peor de los asesinos; no mata, impide vivir” y la conyugalidad repleta, subyuga. Llaga justo en la yugular. Asir futuro sin dejar brotar la sangre de la boca que diga trasparente; ciega litera hila mi campo de rocío hasta que una los cauces más vivos. ¿Qué minúscula arteria de mi corazón se ha de romper? Y si dejara de hacerlo, ¿dejaría de fluir el agua montaña arriba? Vivimos un “tiempo” en el que cualquier excusa es válida para abolirse en un supuesto sosiego interior. El silencio se ha convertido en papel y su críptico mercantilismo cabalga en la urgente afonía, arritmia. Sociedad de (la) emoción. Ya no nos es permitido imaginar, sentir. Un tren descarrila y un estado informativo, policial, nos agarra al sillón al “ritmo”, a la velocidad de lo sucedido. Una niña adoptada es asesinada en Santiago de Compostela. Y después de un viaje de 200 kilómetros la persona que ansiaba verme, está angustiada frente al televisor escuchando los partes. Las partes. Carcomido el misticismo del miedo lo imposible, ya no disimula lo posible. Lo relevante se ha sincronizado hasta aplastar la posibilidad de transformar el mundo. Paranoid android

 

UN YO ha inventado el miedo para ser ciego, para amar ciego. Hilo. Encuentro del que palpa sin pedagogía vertical, del que cree morir en un orgasmo, del que es mil veces eterno por ser mero mortal.

“Sólo donde tú estás, nace un lugar” Rainer M. Rilke



Xu Wei



De lo eterno

 

I

POR MUCHO que vacíes las imágenes
de todo lo que nace
no lograrás saber lo que es la muerte.
Morir es nuestro privilegio,
por eso hemos inventado el miedo,
eso que tú, eterno, no puedes concebir.
Tú sólo puedes encarnarte:
dosificar tu fuego entre las formas.
Permíteme decirte
que lo consigues mal.

No conoces muy bien el arte de ser ciego.

 

II

MIRO ATRÁS: la muerte a dentelladas.
Y adelante: la muerte también ya dispuesta.
La miro sin resignación, atesorando el miedo
como una joya austera
con la conciencia clara
de que sólo en el gesto la existencia se afirma,
que surge y se concluye sin tiempo y en lo eterno
y que ni la memoria ni la mente más hábil
pueden dar parte de ella,
ni reflejar siquiera en el concepto
la inmensidad profunda que ella abriga.

 

… procuro sostener el hilo, arrogante ascua tal vez por haber traído la conmovisión de Maillard e intentar así cualificar mi espacio, tal vez contra la descualificación de los cultistas individuales. Procuro ir más allá del miedo, de su paso del misticismo a lo cotidiano y racional, pues conocerse es un mero reconocimiento de la propia libertad, en uno, lo uno. Lo representado del que vislumbrar sólo el contorno del fantasma. Grieta, grito que… hilo indigente de nuestra historia, no contada. Fístula mental, sin cuerpo o casa que se horada simplemente para abrigarla de una humilde ventana, puerta, cerrojo para humedecer la palabra. De lo contrario serás un vagabundo, imperceptible e imprudente capaz de arrancar la conciencia, la herida del huésped quizás. Ahora no soy, estoy ahí donde tú estás. Más lento, más abajo, más débil. El pensamiento del olvidado no es palabra, no se extiende, es objeto que pasa como un invoco y se infiltra a medianoche, balancea nidos.

El nido deja de existir, es rama. Su recuerdo cansa, huella, es su necesidad la que alimenta. Es su error el que nos niega una vida privada, propia, en la que el olvido sea legitimo. El huésped ha dejado de existir, el sujeto como necesidad moral, como inducción, el símbolo elocuente a interpretar como movimiento sin retorno, accidente. Por lo tanto la exigencia de exhaustividad del que tiembla y atraviesa el temblor, capaz de crear una máscara de infinitud e impurificar el presente… sea así, joya que engaste, nazca sin miedo de la ceniza, sin miedo al dolor ni al olvido…



Del olvido

 

PROLONGANDO EL VALOR que flaquea,

me invita a tensar los hilos

que el corazón segrega.

Como un insecto me deslizo

en las redes, y en el roce me convierte

en una llama diminuta.

 

Los hilos transparentes reflejan los colores

del fuego y cristalizan: finas estrías móviles

—la existencia es un fuego frío —

que quebrará su aliento como un rayo.

 

El universo distendido

volverá a plegarse en su interior.

Dentro de mí el fuego recobra la inocencia.

Su ceniza será el don de la memoria.


.... poemas de chantal maillard
Xu Wei



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