31 de octubre de 2011

Alas


Texto o divertimento escrito a principios de este milenio.




A - ¿Tú! ya tendrás un heterónimo perfil.

L – Debemos librarnos de la libación de la realidad. Hete ahí. (Se tapa las ventanas de la nariz y lo mira de soslayo).

A – Grato es poder navegar como los estoicos, pero ora veo el mundo en movimiento, ato las imágenes, las enlazo, yo también me muevo como las nubes. Sin poder desanclarme de ti. Haz el favor de respirar y continúa el sueño.

L – Es esto. El temor a quedarme arrinconado en aquel rinconete, cabeziturno, catalizando hadas, reteniéndolas en el espectro visible del hueco de aquel rinconete.

A  - Apoya la cabeza en mi regazo. Así. Qué pelo más hermoso. La noche nos acoge como un paraíso de infinitudes sin mancillar. Mancillar, hum. Ahora, junto a ti, cordero balador, puedo descansar y dormir o pensar en quien tu nombre llevara.

L – Un cortejo de Pléyades posa su vida en aquel hueco. ¿Ves? Veo sus vidas y (…lo siento como un espejo/decente) conozco (esa siempre cruzó la hoja haciendo el mismo gesto) la esencia unipersonal de cada una. Todo se estrecha. Incluso las alas de los vencejos. Míralos, son siempre los únicos que no mueren. Siempre el mismo canto. Siempre los mismos nidos… lo que tú y yo decimos.

A – Es importante no salirse del círculo, girar girar, apartarse del sepelio. Sólo las Parcas pueden hilar con los pies helados.

L – Comienzo a marearme.

A - ¿No vas a darme un beso?

L - ¿Para qué?. Eso mismo que podría darte se diluiría en el mismo momento, ahora bien; no en el contiguo. Asperezas, imposturas.

A – Mientes.  Escucha el impulso nítido de nuestro corazón. Los molinos, buscan el aire, ya que de sus aspas mana la misma sangre que de nuestras voces. No duermas y atiende a esta razón.

L -  El tiempo desbaratará cualquier eco. El tiempo remolinea porque no avanza ni hace progresos. Zalamea a los que como yo, se quedan ensimismados en aquel rincón. La gente deplora saberlo, sería indecoroso, un batacazo.
A – Por eso no dejamos de ser. Veo, te siento y todo lo demás sirve de pretexto…  hum, pretexto.

L – El suelo se reblandece y tu mirada estrofa esta luz blanca que entra en el cuarto. El blanco de tu uña que se desprende. Tengo la inusitada sensación, de que alguien va a llamar a la puerta y yo no recibo visitas en albornoz.

A – Sería una indudable injusticia. (Abre la puerta y mira). Afuera no hay nadie. (L, endulzado, se sienta al pie de la cama). Aliviada tu penuria, conserva las sombras que me propones. (Dice cuando escribe en nombre de su amado/amigo en el aldabón de madera con la esquina de una galleta).

L – (Bisbisea).

A – Voy a colgar esta galleta de aquel clavo. No vaya a ser que por una diablura me acuses de conspirador de una injustificada intromisión.

L – Así en diagonal, pareces el lomo de una cascada de un caudal efímero. Aunque no esté en gracia para hacerte el primer diagnóstico.

A - ¿Tú crees buen muchacho?.

L – Sería inmoral que así fuera. Habrá indicios de que soy un amable bizantino, harto en diagnosticar, la caricia, el sentido rotatorio de la senectud desempedregada del sueño. Donabela veni cua ladroni beso vengo. La sartén dónde diablos se atopa, quiero freír  mi lengua en vosas entrañas. Arrepíos.

A – Cero de conduite. Dirán que sois un león paranoiac y te pondrán otro escalón encima.

L – Una fotografía que cobra vida. La luna que surca la parábola. Deberías colgar una. Estas sobrias paredes me abren el apetito.

A - Mirando al mar tus labios bruñen lo que persiguen. Se remiten a bañarme musitando ahora la amplitud de tu pecho y nuestra inmortalidad.

L – El otro día me rompí las sienes en saber qué de querer te retiene conmigo, ¿será un implante al vacío? y que te mantenga contradictoria estampando al reino sensorial la compostura. He anclado un vértice en un mullido nido emulando los brazos en cruz sino tienen otro remedio, irremisibles a un remolino de voluntad capciosa y al fruncido del tiempo. 

A – La duda es un estadio del que no ausentarse, apéndice intratable desde dos puntos de vista. Los puntos ( se acuesta acurrucándose a las mantas) finales son nuestra mayor valentía. No hay retrocesos pero si volvemos atrás buscando germen lo hacemos en espiral.

L – Somos jóvenes para llegar a un punto. La noche te languidece. Parecemos frívolos pero nos tapamos el rostro. (Unas manos que ofrecen algo, o que se ofrecen a sí mismas).



c c metamorfoseando en sombra de árbol

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Si habeis llegado al punto final. Os haré una confesión. No existe mayor pasión en mi vida que el B-L-U-E-S



Big Joe Williams - She Left Me A Mule To Ride


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Queridos Riders

on the road


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