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Estaba claro que porfiar en los secretos de mi celda y en las enojosas libertades
de mis sueños, componía una errata. Hollaba con exactitud centesimal
un espectro cósmico desparramado en mis simulacros de fuga para adocilar
Aliviar los surcos de mi laberinto. Sabía que creer en la constancia de una huella,
mi huella, por el simple hecho de ser única, pertenecía al pasado.
Al regimiento de los recuerdos y al vórtice de las miradas.
de mis sueños, componía una errata. Hollaba con exactitud centesimal
un espectro cósmico desparramado en mis simulacros de fuga para adocilar
Aliviar los surcos de mi laberinto. Sabía que creer en la constancia de una huella,
mi huella, por el simple hecho de ser única, pertenecía al pasado.
Al regimiento de los recuerdos y al vórtice de las miradas.
El mundo ardió en la rutina
bajo una llama curuscante y cegadora.
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Tengo sed de mar
Absolver el tallo que sostiene mi alma
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Rumbático bajo la pared del cielo envuelvo la agonía de los peces
que ellos han cartografiado con sus espinas finales fingiendo flagelo y finitud.
La especie gime.
que ellos han cartografiado con sus espinas finales fingiendo flagelo y finitud.
La especie gime.
Arde
lanza lava
posa nuestras huellas y abandona su demora
hasta que encuentre el orden necesario
un orden de poder y falta de coraje
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Comprendo el abismo abriéndose en una tierra agotada
impostada
los puentes hacia el vacío
la equilibrada osadía del sufrimiento humano pero la verdad es
detonar
la evolución para huir de la palabra sublime, desjarretar al hombre
Lanzarlo
a la resonancia de sus ausencias.
Recordará el escenario
y subjetivizará y se empeñará en hacer una tesis científica de la otredad.
detonar
la evolución para huir de la palabra sublime, desjarretar al hombre
Lanzarlo
a la resonancia de sus ausencias.
Recordará el escenario
y subjetivizará y se empeñará en hacer una tesis científica de la otredad.
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Ya el sol cae como una espada de bronce y amenaza al liquen de mi orilla
con la sangre de siete vírgenes y si es preciso
han de traer los códices bautizados
con la selva de sus entrañas.
Venderé el mueble de mi fama para alzarme a los abismos de mis profundas necesidades.
con la sangre de siete vírgenes y si es preciso
han de traer los códices bautizados
con la selva de sus entrañas.
Venderé el mueble de mi fama para alzarme a los abismos de mis profundas necesidades.
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Nimia mi cara suelta una dirección
una gota
una gota borraría al hombre que soy
Daniel
en esa misma celda
el rizo
el silencio
el enjambre de ciudades disecadas
al que enviaré un juego de té chino, una grulla de papel y un dedo amputado por el anillo del ártico, el polvo de un velamen carente de dignidad como la sonrisa de un ángel gris que incrusta su cálido cuerpo en los engranajes dolorosos
de tus éxtasis maduros.
de tus éxtasis maduros.
Devuélveme al árbol
al diálogo con el sol
al dulce filo de la guillotina y al debut de tu regazo.
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Escudriñaré el acantilado de tus pechos con el ansia conocida
en los tomos de mi lengua blanca cultivando el reverso
y hundiendo los dientes en el rincón de tus sentidos.
en los tomos de mi lengua blanca cultivando el reverso
y hundiendo los dientes en el rincón de tus sentidos.
Dirijo las briznas de mi aliento
a extinguirse en un abrazo salinoso
y ya mi mandíbula rompe tu crisálida
para orbitar en el esplendor de tus cicatrices
y en los vástagos malheridos de tus cuadernos de bitácora.
Hay una puerta en el aire
ocultando una ciudad invisible
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Reposa en tu alcoba la ceniza aquella
de un mástil que carece ya de velas
pues la noche vendrá a mí
Mugiré a las estrellas
Reclamaré mi libertad
y las libertades de mi laberinto
las erratas de mis sueños
el silencio del infinito
Dejadme
Aunque vengáis de tierras remotas
La nostalgia, cuelga de mis ojos
| ...caracolea... "ORFEO NEGRO" - Aziza Mustafa Zadeh |
