2 de junio de 2016






El suelo está frío, mis pies descalzos me lo hacen saber. También mis oídos me dicen que pasa el camión de basura, un poco más tarde de lo habitual. Y huelo mal. Vamos, sudor y suciedad del día. Lo habitual, para hacer una casa, que siempre está rehaciéndose. Vengo de ella con cansancio. Pero no por el esfuerzo físico, sino mental/emocional. Dos voluntarias independientes hablaron (no llegué a la prev asamblea) de sus recientes experiencias en campos de refugiadas. No vienen de Venezuela. Les habría sido más fácil tal vez.

Lo más duro es ver la red dispuesta. Sí, correr con aquel grupo de niños para recuperar un balón de trapo. Y la inmensidad de contenedores portuarios con ropa por organizar y ¿no saber qué hacer con la ropa de las mujeres, reírse al ver docenas(…) de zapatos de tacón alto. ¿Pero no es duro ver la red de la “democracia” tomando el mando del genocidio?¿Por qué no hablan, ahora que llegan las elecciones, de zanjar una acción eficaz para “normalizar” la vida de dos millones de refugiadas? No me parece muy larga la pregunta, al igual, la respuesta.

Hay lugares, que se han convertido por indefinición, en perpetua re-presentación electoral. Sintagma. Se renuevan lazos en el exterior, y otros, no cotizan, o bien, ya no son moda(syriza/mola). La huelga general sólo se da en ciertos sectores, cumplen ciclos. Los pocos piquetes que se pueden ver en la calle, son imaginados, pensados, por la mayoría, como mera anécdota de su lugar, su ruleta de anécdotas.

El suelo, está frío.

Queridos Riders

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