15 de enero de 2015

BÉLGICA




momento del asalto en Verviers





 CHANTAL  MAILLARD
BÉLGICA
ED PRE-TEXTOS





La locura como situación espacial. La mente como territorio

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Abandonar todas las ficciones propagadas a lo largo de la historia. Remontar su curso hasta su nacimiento, y antes de él. Imaginar la convivencia de los seres humanos antes de los mitos, antes de las apariciones y parusías, antes de los profetas y visionarios. Ahí donde la extrañeza de la sombra bajo la propia mano y la necesidad, experimentada en la sangre —¿en la sangre? —, la necesidad, sin más de seguir viviendo.

Sobreponerse, también, a aquella otra necesidad, creada después de los dioses, la de tener verdades. Y a lo que sucedió después, en ciertos territorios: la contracción de las verdades múltiples en una sola, la de los dioses, que no eran ni tenían que ser verdaderos, en un solo dios verdadero.

Y luego, procurar sonreír. Tan frágilmente vives, vivimos.
Con-jugar. La dignidad y el miedo, en paralelo.

La verdad es redonda, decían los griegos, y ¿cómo no? La diosa de Parménides estaba en lo cierto. La verdad es tautológica siempre, y toda tautología es circular. Las conclusiones de un silogismo están dadas en las premisas. No hay descubrimiento. Todo círculo es vicioso. Si todos los cisnes son blancos y “esto” es un cisne, entonces “esto” es blanco, por supuesto, pero ¿acaso no estaba “esto” incluido en la premisa que dice que todos los cisnes son blancos? No se ha añadido nada. Que “esto” sea un cisne ha tenido que afirmarse desde un inicio para que pudiese construirse el silogismo. El singular precede siempre a la abstracción. No obstante, los filósofos creyeron descubrir el mundo con esta herramienta. Desde Aristhoteles hasta Hegel, compusieron magníficas sinfonías filosófico-tautológicas. Sólo Wittgenstein entendió a Parménides: toda respuesta está dada en la pregunta. Por eso, no por otra cosa, la verdad es redonda.


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zoe leonard

Queridos Riders

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