Sakamichi - Jazz for Button
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jakob von gunten
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una produzione- compagnia lacasadargilla- Teatro Vascello
la fabbrica dell'attore
regia e dramaturgia...
Lisa Ferlazzo Natoli
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Hace unas semanas compré un libro de Robert Walser “jakob von Gunten” y debería preguntar, articular interrogativamente el paradero de dicho libro. No lo hago, todavía no tengo la entonación suficiente. Así pues me acerqué a la biblioteca y adquirí otros dos libros de dicho autor de los que extraigo, abajo están, dos fragmentos. Arriba, un enlace de una puesta en escena de “Jakob…”. Al inicio de la tarea de copiar los fragmentos una voz a mi espalda me formuló una pregunta, que no sabría reproducir por mi falta de entonación pero diré, que se trataba de un viejo amigo, el señor Bo. Extrañado miré el almanaque para encontrar alguna respuesta, pero no pude, y me pidió entonces que me limitara a continuar la tarea. Obedecí escuchando a la vez la respiración del viejo amigo, respiración confieso disfrutada en el cogote. En el primer punto y aparte aprecié el sonido de sus manos abriendo un botón. Supuse entonces un placer ante aquel primer pá… “Daniel, antes de nada, deberías hablar de ese autor alemán y de la persona que te lo aconsejó, agradecérselo” me dijo. Un gesto muy altruista por su parte, pero condicional. Asentí y proseguí con el siguiente párrafo. Así sucesivamente hasta el décimo y ya definitivo punto final.
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Un día en que estaba
cosiendo el ojal de una camisa que había reventado con un fuerte estornudo, se
me ocurrió de pronto, mientras trabajaba como una experta costurera, dirigir al
botón, aquel muchachito fiel y modesto, las siguientes palabras de agradecimiento,
murmuradas para mis adentros, aunque probablemente por eso tanto más sinceras.
“Querido botoncillo”, le
dije, “¡cuánta gratitud y reconocimiento te debe aquel a quien vienes sirviendo
hace ya varios –más de siete, creo-, con tanta fidelidad, celo y perseverancia,
y a quien, pese a todo el olvido y falta de atención de los que se ha hecho
culpable para contigo, nunca le has recordado que alguna vez debería elogiarte
un poquito”.
“Esto es lo que va a ocurrir
hoy, cuando por fin he logrado ver claramente lo que significas y cuánto vales,
tú, que durante todo tu largo y paciente tiempo de servicios jamás te has
situado en primer plano para sacar provecho de una bonita iluminación o buscar
algún efecto lumínico bello, deslumbrante o en verdad llamativo, sino más bien,
con una conmovedora y deliciosa modestia que, sin duda, jamás será
suficientemente apreciada, te has mantenido en la más discreta de las
discreciones, practicando tu querida y hermosa virtud en un estado de perfecta
felicidad.
“¡Cómo me alegra ver
que has dado muestras de tener esa fuerza basada en la probidad, la diligencia
y la renuncia al elogio y al reconocimiento a los que aspira todo el que
realiza algo!”
“Sonríes, mi estimado, y,
según advierto, te ves ya por la desgracia bastante deteriorado y consumido.
“¡Querido! Deberían
tomarte como ejemplo los que viven acosados por la manía del aplauso permanente
y podrían derrumbarse y morir de pena, despecho y humillación si no se sintieran
continuamente mimados, abanicados y acariciados por el efecto y la estima
generales.
“Tú, en cambio, eres capaz
de vivir sin que nadie se acuerde, ni lejanamente, de que existes.
“Tú eres feliz, pues la
modestia se hace feliz a sí misma, y la fidelidad se siente a gusto consigo
misma.
“El hecho de que no te des
importancia alguna, de que sólo seas –o al menos lo parezcas- un ser dedicado a
realizar una misión en la vida, de que te sientas enteramente consagrado a ese
silencioso cumplimiento del deber que puede denominarse una rosa de exquisito
perfume, cuya belleza es casi un enigma para ella misma, cuyo aroma perfuma sin
la menor intención, porque es su destino…
“El hecho de que,
como decía, seas lo que eres y como eres, me fascina, conmueve, emociona, emociona
y hace pensar que este mundo, tan pródigo en fenómenos desagradables, hay de
vez en cuando cosas que te hacen feliz, alegran y serenan al que las ve”.
…de ROBERT WALSER “Vida de poeta” ed. Siruela)
Giré la
cabeza para agradecer el mutismo restante pero ya no estaba. Ocasión aprovechada
por mi gata y olisquear mi nariz. Le formulé una pregunta que no entendió, pues
callada, saltó del respaldo hasta la lámpara de lágrimas y allí se perdió en
una vaga distracción de volutas de humo. De todos modos pasarse al otro lado
tiene un poco de respuesta así que doblé una fotografía por la línea de una
sonrisa y continué con el segundo fragmento de Robert Walser.
***
***
Poeta y novia
Un poeta le dijo a su novia:
“Ya sabes que soy un genio
y que por eso no puedo evitar
vivir al día cual inútil.
Es lo que hacían todos
quienes de sintieron llamados a algo superior.
Los de mi linaje no nos resignamos a
ser aplicados y trabajadores,
es algo que dejamos para los burgueses”.
Acto seguido, la muchacha respondió:
“¿Acaso te crees más que el resto?
Deberías avergonzarte de un orgullo tan descarado.
Si eres un verdadero poeta,
léeme lo que has escrito.
El cuento de Nonosresignamos
mejor se lo cuentas a otra.
¡La arrogancia y las osadas frases hechas
no bastan para hacer un poeta!”.
Él le mostró su último
poema y dijo: “He tardado cuatro semanas
en escribirlo”. “¿Qué?”, exclamó ella. “¿Cuatro semanas?”
Lo leyó, y cuando hubo terminado,
se rió en su cara y le tiró
el poema a los pies:
“Estos versos son horribles,
y el que los haya compuesto
que se quite ahora mismo de mi vista”.
El poeta estaba derrotado,
se pasó la mano por el cabello
y dijo: “No te lo tomes así”,
y le dio un beso y recogió
el poema, se buscó un buen
oficio y se convirtió en un hombre honrado,
y ambos fueron muy felices
y se amaron, tuvieron hijos
y no hicieron nada que no fuera sensato.
…de ROBERT WALSER “La habitación del poeta”
ed. Siruela)
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