1 de febrero de 2013

Antonella Anedda ( I )

Antonella Anedda
  I )


da Residenze invernali
III

Prima di cena, prima che le lampade scaldino i letti e il fogliame degli alberi sia verde-buio e la notte deserta. Nel breve spazio del crepuscolo passano intere sconosciute stagioni; allora il cielo si carica di nubi, di correnti che sollevano ceppi e rovi. Contro i vetri della finestra batte l’ombra di una misteriosa bufera. L’acqua rovescia i cespugli, le bestie barcollano sulle foglie bagnate. L’ombra dei pini si abbatte sui pavimenti; l’acqua è gelata, di foresta: Il tempo sosta, dilegua. Di colpo, nella quiete solenne dei viali, nel vuoto delle fontane, nei padiglioni illuminati per tutta la notte, l'ospedale ha lo sfolgorio di una pietroburghese residenza invernale.
-
Ci sarà un incubo peggiore
socchiuso tra i fogli dei giorni
non sbatterà nessuna porta
e i chiodi
piantati all’inizio della vita
si piegheranno appena.
Ci sarà un assassino disteso sul ballatoio
il viso tra le lenzuola, l’arma posata di lato.
Lentamente si schiuderà la cucina
senza fragore di vetri infranti, nel silenzio del pomeriggio invernale.
Non sarà l’amarezza, né il rancore, solo
per un attimo le stoviglie
si faranno immense di splendore marino.
Allora occorrerà avvicinarsi, forse salire
là dove il futuro si restringe
alla mensola fitta di vasi
all’aria rovesciata del cortile
al volo senza slargo dell’oca,
con la malinconia del pattinatore notturno che a un tratto conosce
il verso del corpo e del ghiaccio
voltarsi appena,
andar.



Antonella Anedda



*** 



Residencias invernales

III

Antes de la cena, antes de que las luces calienten las camas y el follaje de los árboles es verde-oscuro  y desierta la noche. En el breve espacio del crepúsculo pasan enteras desconocidas estaciones, entonces el cielo se carga de nubes, de corrientes que sublevan cepos y zarzas. Contra los cristales de las ventanas bate la sombra de una misteriosa tempestad. El agua voltea los arbustos, los animales se balancean sobre  hojas mojadas. La sombra de los pinos se ancla sobre el suelo, el agua está congelada, en el bosque: El tiempo espera, se desvanece. De pronto, en el silencio solemne de las avenidas, en el vacío de las fuentes, en los pabellones iluminados durante toda la noche, el hospital tiene el brillo de una residencia de invierno de SanPetersburgo.
-
Habrá una pesadilla peor
entornada en las hojas de los días,
no se cerrará ninguna puerta
y los clavos
plantados en lo temprano de la vida
se doblarán ligeramente.
Habrá un asesino tendido en el balcón
su cara entre laminadas hojas, el arma posada a un lado.
Se abrirá lentamente la cocina
sin sonido de cristales rotos, en el silencio de la tarde inviernal.
No será la amargura, ni el rencor, sólo
por un momento la loza
se hará inmenso de esplendor marino.
Entonces se decantará el acercamiento, quizás hasta encararmarse
allá donde el futuro se reduce
al estante lleno de vasos
al aire volteado del cortijo
al vuelo sin borrar del ganso,
con la melancolía del patinador nocturno que a un rastro sabe
la voz del cuerpo y el hielo
voltearse apenas,
salir.

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me gustaría
os demorarais en el texto original
la traducción
no es tan compleja si se tienen los oidos prestos

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