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“Una
generación feliz”
Presenciando ya
con repeluzno
el espectáculo
salimos gritando gozosos
de la niebla arenada y del delirio
como animales de sangre y lujuria.
Noticias llegaban cual estelas
y puntos de luz se recomían
la esperanzada, revuelta
primavera. Calla
lumbre mía a la ribera
del asco, luce
tu ansia escrita, olvidada
que has de morir, desierta
corros y risas, hazte
grande de horror, de la miseria
común que cada día
los dioses nos deparan pretendiendo
que hubo un tiempo mejor y que nosotros
no sabemos de culpas, que somos
hijos del tiempo, banderín de enganche
del inmenso futuro y de la gloria.
Hado Lyria
***
La luna ha cumplido su perigeo con una luz líquida, huérfana, dejándome
en el respaldo inicial de mis días y sus noches. El día de ayer lo dediqué en gran parte a
escribir, satisfacer el deseo de escribir. Alguien podrá reprochar una falta de constancia, pero
apenas decido en mí. Hoy domingo, dedico una hora a retocar el texto de ayer no
sin olvidar la aprobación de una ordenanza en dicha Vila, a la que en las
cuatro anteriores publicaciones quise hacer mención. Así es que los textos
simplemente aparecen, a veces puedo ver su intención, cubrir el mal teatro del
mundo, de las exigencias de una decepción o explorar el subsuelo que habito. Supongo
que así también aparecen esos textos, textos jurídicos con sus pozos de
abstracciones apelativas y conservadoras del tipo que voy a descubrir, si no
habéis tenido eco de ella. Artículo 35.7. Aprobada el 30/05/2012. Haré un
resumen.
La prohibición, bajo sanción, a los peatones de detenerse en grupos en
las aceras cuando, la restricción del uso de patines y bicicletas en plazas y
calles peatonales. Los menores de ocho años deberán separarse (a ellos los
dejarán andar por las aceras) un metro de las fachadas de las casas, y siempre
acompañados de un adulto. Lo mismo con los skates y patines. También correr o
saltar estará prohibido. Las colas de espera deberán estar bien enfiladas…
Hay aceras que no tienen un metro, hay… hay un gran número de parados y
pocas iniciativas para fomentar el ocio… hay muchos “hay..” en esta singular
Vila. Supongo que no es la única que sufre estas mayorías administrativas a las
que habría que enviar un texto médico sobre su peligrosa alienación, obviamente
dirigida desde otros planetas por extraterrestres. Un análisis institucional
urgente. Antes de que se les parta la
lengua cantando la V de Victoria.
Los párrafos precedentes no tenían la intención de ser públicos pero mi
conciencia se ha detenido esta mañana mientras hacía cola en el banco y leía
unos poemas de Hado Lyria. Esa voz que se detiene y que llamo conciencia
dirigiéndose a uno después de contemplar, no juzga, simplemente refleja una
custodia incuestionable, la presencia. Un germen de aquello que no viví y en
cambio soy. Un ser interno que nada tiene que ver con las apariencias ni con
las operaciones lógicas. El suplicio de la subjetividad tiene su fin, el universo
se expande, las galaxias como tal se ven hoy en el futuro desaparecerán. El
presente tal como hoy lo conocemos en el futuro desaparecerá. Parece que hay
instaurada e institucionalizada una muralla que nos impidiera ser autores de
nuestras vidas fragmentadas. Nuestra vida es relatada constantemente
veinticuatro horas al día en tiempo real. Un relato de la élite mediática que
impone contra nuestra plenitud del mismo modo que las circunstancias de ese
relato dan forma a nuestra curiosidad y el carácter definido usado por las
clases dominantes, con nuestro beneplácito. La herida abierta se enfrenta a una
muralla, un círculo que encierra a la perfección la nostalgia. Por eso me parece
esencial recordar. Saber cómo funciona el recuerdo es vital para proyectarnos
hacia el futuro. Mi ciudad, Vilagarcía de Arousa, de la que me he ido entre
otros motivos por no encontrar modo de vivir, es una ciudad como otra
cualquiera. Que ha descompuesto cuanto
podía haber de bella y humana con el paso del tiempo. Día a día. En la suma de
las cuatro anteriores publicaciones y ésta tal vez se pueda esgrimir una pizca de la
trama de mi propia vida.
***
