28 de junio de 2015

Contra [XI] mundo_(II)



No soy persona a quien le guste crear inseguridad en el mundo, pero es recíproco. Comúnmente disfruto lo cotidiano y a veces se transforma en percepciones cargadas de todo tipo de significados. La inseguridad del/lo sujeto despierta sin embargo mi deseo, creado antes y durante la historia y la naturaleza. Caricia al mundo, y es cómodo, lo que marchita perece y permanece, en el pasado
                       mano
                       mece
el deseo nace en la espera, en la tranquilidad-más-allá-del-Orden
                       tiembla
¿Qué sucederá mañana? ¿Tú cuándo? ¿Ayer yo?
                       deseo
                       predación.
Lo predicado se tensa 
 me tiendo
                       exterior ruborizando la desnudez
[Inquietud]


CONTRA
—MUNDO

La verdad del estoico es tan solo la medida de su paso, su pasión va en aras de la grave maquinaria, del trasfondo, de la sombra. El margen, es la medida de su extraño pie. Qué voz más ridícula. La raíz del trigo sin más verdad que su alimento es más extraordinaria. El mesianismo de lucha es la tierra. Siempre cerca. Y aún seca germinar. El mundo se/des-hace red para un control mediático de pensamiento dominante. De eso se sustenta. Trófica transgénica, transvir(tu)al, a través de la lógica del capitalismo donde la ética es impensable y para nosotros, innombrable, solo detrás del trofeo dialéctico lógico, y además ampara al ilógico, que acaba con la vida del estoico. La palabra es el arma. El predicador desaparece,(tú).

Así es que el mundo pasa a ser mundo por simple acontecer. Tan solo queda una red-sucesión, préstamo, he aquí un chasquido, allí tráfico, aquí una cuidad creada a puertas de la misma ciudad, pues es trazado-por, más invitación a pasar que a ser paisaje, la ciudad,  suspendida sin tocar los cielos. El habitante, ser cargado de no ser, camina lentamente, retrocede para ceder pues se le enfrenta a la partición, a la división, a la búsqueda. Algunos peregrinan hasta aquí, y parecer babel, sin embargo traen consigo su ego de estampa, es sencillo, acontece.

El mundo describe círculos, y la ciudad, hija del mundo pare círculos mientras el transeúnte va, vuelve, vueltas, recibe trayectos, se encarga un por-venir, anfibio del tiempo presente, digital, sucesión de redes, maquinarias, raíces, y del tiempo infinito, el margen del pensamiento, antipredicación.

Nos cruzamos constantemente entre los instantes y los no-instantes. Mi instante es ahora. Pues el tiempo no es un rio. Hilo, no círculo.
Acontece que algunas voluntades se postran erectas ante la razón pura del mundo ya capitalizado. F.B.I Estofado. Su periódico señor. El mundo no tiene tiempo pues ha de tramar la trampa al tiempo.

HE AQUÍ UNA PROFUNDA CONTRADICCIÓN

El nacimiento de la desobediencia y la insubordinación a la justicia coincide con el nacimiento de la dominación y explotación. Todas esas acciones co-existen. Comparten identidad y sueño. Teatro de tendencia. Ensamblar obediencia con libertad; la dialéctica, el resultado de la aflorada contradicción. No sentimos al otro como otro, sino como otro yo. Montesquieau o mejor La Rochefoucauld en tres líneas resumirían la incapacidad humana de trasladar el ingenio al modo de existir. La infelicidad, etc. La felicidad, etc. La consistencia es no querer vivir de otra manera-otra, no guiada por este lenguaje dado, dejarse nombrar en la flaqueza por el alivio. Estar a salvo no es lenguaje que comparece con el existente. Aquel que controla la producción y distribuye sus riquezas. Conciencia instalada en presente. La sociedad no afronta riesgos, la sociodicéa mejor dicho, aumenta toneladas y toneladas de tiempos otros, tiempos muertos, hipnótica autoridad. Hay como la necesidad más que de lo sucedáneo, de lo soluble. Del sucedáneo tal vez su des-composición. Lego.

La mirada de la mano
refracta la zona
fractal
y después
la intensidad de
doblar la percepción, conllevar, llevar, crear para no creer
más
en la [Quietud]



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2 comentarios:

  1. Hay que aceptar que el piso tiembla, como escribió Zambra por ahí, acostumbrarnos a que la trama del deseo no puede sino ser un devenir de las inseguridades. Un abrazo.

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    1. No sabemos apreciar el abandono. Tanto tiempo perdemos en calcular nuestra identidad, propiedad, renta, hermenéuticas… que no sabemos leer la trama, aceptar la existencia y crear nuevos modos que no se agoten, disuelvan, en el simple hacer. Deberíamos hablar más de/en ese temblor, partición com-partición. Hacer hablar el gesto tal vez. Claro que para ello debemos alejarnos de las ciencias y técnicas sociales burguesas, de sus trampas de intercambio, equivalencias; gesta de dóciles “políticos” por dotar de escrúpulos a los sistemas capitalistas.
      Todavía no conozco a ese Zambra, espero tener tiempo y buen lugar para leerlo. Abrazo Darío.

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