Prólogo de José Luis Piquero a “El pretendiente americano” de Mark Twain.
CÓMICO E IRREVERENTE
Samuel Langhorn Clemens, más conocido por su nome de plume, Mark Twain, publica El
pretendiente americano en 1892, cuando ya ha dado la imprenta la mayoría de sus
títulos importantes, como Las aventuras de Tom Sawyer, El príncipe y el
mendigo, Las aventuras de Huckelberry Fin o Un yanqui de Connecticut en la
corte del rey Arturo, por citar sólo unos pocos. El éxito de estas obras no ha
impedido, sin embargo la bancarrota del autor, tras invertir su capital en una
innovación tecnológica fracasada, la linotipia Piage. Significativamente uno de
los personajes principales de pretendiente, es un consumado maestro en
inversiones imprudentes e inventos estrafalarios. Una gira mundial de
conferencias muy bien remuneradas salvará a Twain del desastre...
Comienzo a leer la novela pero Bessie me molesta y empieza a
maullar,