25 de septiembre de 2014

contra [IX] el sonido del bambú



            CONTRA
            EL SONIDO DEL BAMBÚ
/
El sonido del bambú
lame
asciende el agua y se adhiere en el cuarto
de estar escuchando el sonido del bambú.

La puerta se abre como una hoja.
La ventana da cuenta como una piña.

El sonido del bambú es el viento. Vaga luz.
El agazapamiento de lo extraño. El crujido de la sombra.

Y ahora para distinguir             [ Texto borrado ]
se destecha el aleteo del asfalto. Aleteo oloroso
de lo pútrido y lo vivo.

Entrenramar el delirio de cada alba
como quien acuna un no-delito.


*                   *                 *

11 de septiembre de 2014

contra [VIII] abducción





- CONTRA

ABDUCCIÓN-





También podría dar título del siguiente modo; abro tras ocho meses mis cuadernos de poesía y textos para el ccRider encontrándome. A veces en una silla, pocas. Las muchas con las piernas cruzadas en el suelo, descalzo. Aquí vuelvo a encontrarme. Confinado. Prolongándome en una derramada evasión. Leo en estas páginas lo contrario a crecer, lo contrario a creer, lo contrario a juntar, lo contrario a la aducción. Es decir; me apoyo en la abducción. Extremidades que tocan afuera, como si mis ojos pudieran ver y además, no pertenecerme, miran mi ausencia. Todos sabemos que la luz puede ser compartida sin embargo la sombra… es aquello que observo y toco sin ser yo, descentro encontrando. La luz es quien rodea los significados. Y mis manos, o mis manos y mis palabras son quienes se separan de mí para romper la identidad de los significados, para calmarse en lo oculto. En su virginidad la caricia primitiva hace aparecer un órgano abandonado, separado de mi acto.



También podría dar título del siguiente modo; puesto que “La abducción es el proceso por el que se forma una hipótesis explicativa. Es la única operación lógica que introduce una idea nueva.”[Pierce,1903] (y) anhela materializar el más acá y ampliar la palabra del poder… ¿qué horizonte es posible? Aquel que no está construido. Aquel que no de-pende de un comienzo. Aquel que diseña un recorrido dentro de un orden no lo es. La línea recta, como dijo el bardo ciego, es el más terrible de los laberintos. Aquí debo confesar, continuando este segundo posible título, me siento abducido al abrir este cuaderno. Bajo esta última frase trazo una raya. Un horizonte que no demarca sino pone boca arriba mi furia por (re)vivir (en)una sociedad tan precaria, es decir; tecnológica. Ilusión por cambiar el entorno, con respiración pesada simulando profundidad, con afecto por la opinión temperamental. Ya nadie llena la palabra con su respiración. Nadie desprende el mirar. ¿Tan necesario es asistir a lo “real”? Tal vez aquí deba cerrar este segundo posible título mencionando mi aversión por los nuevos paternalismos, y mi reciente inmersión en los diarios de Kafka, y, el libro “India”, de Chantal Maillard.



También…





7 de septiembre de 2014

on the road