31 de julio de 2013

tentativa de reconstrucción de Un centro perdido/ Gottfried Benn_Friedrich Nietzsche

Quartär - Cuaternario


 
 
 
 
 
 
 
 
 
el anterior aguafuerte, pertenece a Bernd Streiter
(nosotros, los sin patria)
 

FIEDRICH NIETZSCHE

La Gaya Ciencia

[…]

Somos demasiado despreocupados para eso, demasiado maliciosos, demasiado consentidos, demasiado bien informados, demasiado «viajados»: preferimos, con mucho, vivir en las montañas, alejados, «intempestivos», en siglos pasados o por venir, sólo para ahorrarnos con eso la silenciosa ira a que nos sabríamos condenados como testigos de una política que vuelve yermo al espíritu alemán, en tanto lo hace vanidoso y es, además, una política pequeña -¿no necesita ella, para que su propia creación no se desmorone nuevamente de inmediato, plantarla entre dos odios mortales? ¿No tiene que querer la perpetuación de los muchos pequeños Estados de Europa?... Nosotros los sin patria, con respecto a la raza y a la procedencia, somos demasiado diversos y estamos demasiado mezclados como «hombres modernos», y, por consiguiente, nos sentimos poco tentados a participar en aquella mendaz autoadmiración e impudicia de razas que hoy se exhibe en Alemania como signo del modo de pensar alemán, y que aparece doblemente falsa e indecente entre el pueblo del «sentido histórico». Para decirlo con una palabra, somos -¡y debe ser nuestra palabra de honor! -buenos europeos, los herederos de Europa, los ricos, sobrecargados, pero también ubérrimamente comprometidos herederos de milenios del espíritu europeo: en cuanto tales, surgidos también del cristianismo y contrarios a él, y precisamente porque hemos crecido desde él, porque nuestros antepasados fueron cristianos, de una honestidad sin reservas del cristianismo, que por su fe estuvieron dispuestos a sacrificar sus bienes y su sangre, su posición y su patria. Nosotros -hacemos lo mismo. ¿A favor de qué, sin embargo? ¿A favor de nuestra incredulidad? ¡No, eso lo sabéis vosotros mejor, amigos míos! El sí oculto en vosotros es más fuerte que todos los no y tal vez que os enferman junto a vuestro tiempo; y si tenéis que zarpar hacia el mar, vosotros emigrantes, también os obliga a ello -¡una creencia!....

[… ]

F.N.

















G.B.












(tentativa de reconstrucción de un centro perdido)

EL YO MODERNO

Gottfried Benn

ed.
pre – textos, 1999
colección textos y pretextos

Nietzsche, cincuenta años después(1950)

[…]

Así pues Nietzsche, como hemos visto, comenzó por ser considerado una impertinencia y un intento de arrojar fango contra el sol, y acabó siendo exhibido ante los estudiantes de Jena, con fines de investigación, como caso de parálisis de un docente enajenado. ¿Qué ocurrió durante estos veinticinco años? ¿Creó Nietzsche un sistema moral o amoral? No ¿Anunció una filosofía? De ningún modo. Según Nietzsche “la fe en las categorías de la razón es la causa de la nada” y “la sinrazón de una cosa no es una prueba contra su existencia, más bien una condición de la misma” ¿Fundó acaso una escuela?, ¿buscó y encontró discípulos? No, muy a pesar suyo; “dicha inquieta en detenerse, inquirir y agradar” escribió, y añadió: amigos, “¡Oh verbo marchito que tiempo atrás exhaló cual rosa!”. Durante veinticinco años no perseveró sino en su veracidad: “veraz, así llamo yo a quien se adentra en yermos sin dioses y despedaza su corazón ávido de plegarias”. ¿Cuántas cosas había desgarrado ese corazón?

            ¿Qué había venerado y que había despedazado este corazón? Nos acercamos a nuestro tema fundamental. Este corazón redujo a pedazos cuanto se cruzó en su camino: filosofía, filología, teología, biología, principio de causalidad, política, erotismo, verdad, método deductivo, ser, principio de identidad. No dejó nada sin hacer trizas, destruyó contenidos, aniquiló substancias hasta herirse y mutilarse a sí mismo con el único fin siguiente: hacer centellear las superficies de fractura exponiéndose a todo peligro y sin cuidarse de las consecuencias: éste era su método. Y este corazón loaba su quebranto: Todo en mí es mentira”, confiesa el mago en el Zaratustra; “pero que yo me quebrante, este quebranto mío es auténtico”. Los contenidos carecían de sentido, pero su existencia era un desgarro de su ser íntimo con palabras, una fuerza que pujaba por expresarse, formular, fascinar, centellear. El tránsito del contenido de la expresión, la consunción de la sustancia a favor de la expresión representaba el impulso elemental. “osarlo todo sólo como tentativa”, “deshacer el círculo”: tal era la ruptura trascendental que aquí se consumaba. Del círculo milenario de la verdad y la no verdad, del principio de no contradicción, de “A es sólo A”- ¡Oh no, A puede ser cosas muy diversas!- “aquello que puede ser pensado, debe ser sin duda una ficción”, A en un aforismo de 1878 es algo completamente diverso que en un verso de 1880: nos enfrentamos al problema del “Arte puro”, al “Olimpo de la apariencia”.

“…¡Ah, esos griegos! ¡cómo sabían vivir!, para ellos es menester permanecer con osadía en la superficie, el pliegue, la epidermis, dirigir plegarias a la apariencia, creer en formar sonidos y palabras, en todo el Olimpo de la apariencia. ¡Esos griegos eran superficiales: de tanta profundidad!”.

El mundo de la expresión: ¡esa mediación entre el racionalismo y la nada! Todo lo que era contenido, substancia, pensamiento o semejaba tal, Nietzsche lo atrajo hacia sí con su cerebro de pulpo monstruoso, con su naturaleza de pólipo; lo enjugó por encima con algo de agua marina, azul oscuro, mediterráneo, lo absorbió por debajo de la piel, lo laceró y pudo verse que no era sino piel; mostró sus superficies de ruptura y sus heridas y avanzó con ímpetu, se vio arrastrado por la deriva hacia nuevos mares, por doquier sólo onda y juego. Gracias al libro de Jaspers resulta evidente que todo lo que en la obra de Nietzsche era filosofía, no era justo sino filosofía: un pescar y arrojar redes, pero las redes quedaron vacías. Tampoco pudo encontrar el punto arquimédico a partir del cual los objetos del pensamiento adquieren trascendencia y certeza: era imposible, ni siquiera existe. Consideremos por un momento, en lo que aquí respecta, un caso concreto, la causalidad, el concepto central del siglo XIX. Leyes de la naturaleza, dice Nietzsche, no son sino “caprichos duraderos”; conocimiento, nos enseña, “ es un medio bello para hundirse en el ocaso”. No olvidemos que el concepto de causalidad era un concepto de naturaleza moral elevada. Exigía pensar bajo imperativos comunes, bajo condiciones verificables, un método público e intersubjetivo, un pensamiento que albergaba en su interior una transcendencia de una objetividad físico-química. Esta ciencia moderna ha hecho avanzar –por paradójico que pueda sonar- la elevada ética de la convicción, la pureza humana del catolicismo, tras su disolución y secularización, hasta los umbrales de nuestros días: sólo con nosotros comienza el mal y la escisión, la voluntad luciferina que ignora toda objetividad. Nietzsche se sitúa al comienzo de nuestra época. Las discusiones actuales sobre el azar, los hechos sin causa, la distribución estadística de los errores, que hoy día juegan un papel tan relevante en todas las investigaciones de la comunidad científica, son conceptos habituales en la obra de Nietzsche. “Cuidémonos de presuponer, en general y por doquier, algo con una forma tan lograda como los movimientos cíclicos de nuestros astros vecinos; ya una mirada a la Vía Láctea sugiere dudas de si allí no existen movimientos más groseros y contradictorios, si no se dan, por ejemplo, estrellas con trayectorias rectilíneas y fenómenos similares.” “El orden astral en el cual vivimos es una excepción. El carácter global del universo es, por el contrario, caos por toda la eternidad.” “Juzgados a partir de nuestra razón los tiros fallidos de dados representan ampliamente la regla.” “Cuidémonos de afirmar que la muerte se opone a la vida, pues lo viviente es tan sólo una especie de lo muerto y una especie muy insólita.” “No existen substancias duraderas, la materia constituye un error de igual naturaleza que la del dios de los Eleatas.” “El pensar metódico no es sino “andar arrastrándose y palpando en derredor como un gusano, es decir, el grado más vil en la escala del conocimiento”; “la cabeza limitada del hombre y de la bestia”, dice Nietzsche; “¿qué cosa en nuestro interior aspira realmente a la verdad?” ¿Por qué no, más bien, a la no-verdad? ¿Y a la incertidumbre?, ¿o incluso a la ignorancia? Y no podía sino “reponer las fuerzas, de vez en cuando, en la no-verdad”.

[ ... ]


Studien zu Gottfried Benn-4, Bernd Streiter

22 de julio de 2013

Béla Tarr_/ Derivas




Esta mañana aquí cerca una persona al llegarle un propietario y un agente judicial al domicilio, decidió entrar en una habitación y dispararse a la sien. 17/07/2013. Entonces, pensé en la final locura de Nietzsche, la distancia en el abrazo al caballo de Turín, y también en la vida del “Sátántango” 1994, de Béla Tarr. El siguiente texto es una traducción que encontré del único monólogo de otro film,  "El caballo de Turín, 2011". Los fragmentos después adjuntos provienen de un libro y una revista, del trabajo editorial de www.shangrilaediciones.com

Me gustaría hablar de los libros leídos de Jacques Rànciere, y los dos films vistos de Béla Tarr, también del hace poco libro leído de Gilles Deleuze, (La imagen-tiempo, Estudios sobre el cine)… pero prefiero no extender la entrada, y dedicarla a la reflexión de todos aquellos que deciden quitarse la vida de un modo “irracional” dentro de un mundo “racional”.

 
-el caballo de Turín, 2011-

               Todo ha sido degradado, pero puedo decir que ellos han arruinado y degradado todo. Porque esto no es algún tipo de cataclismo, que cae sobre los humanos. Por el contrario se trata del propio juicio del hombre, su propio juicio en sí mismo, con, por supuesto, la ayuda de Dios, o me atrevo a decir: con Dios formando parte... o con lo que sea que ha tomado parte... de la más espantosa creación que puedas imaginar. Porque como verás, el mundo ha sido degradado. Así que no importa lo que diga porque todo ha sido degradado por lo que han adquirido como lo han conseguido de una forma deshonesta y artera, lo han degradado todo. Porque sea lo que sea que toquen, y ellos lo tocan todo, lo degradan. Este es el camino hasta la victoria final. Hasta el triunfante fin. Adquirir, degradar. Degradar, adquirir. O de forma diferente si quieres: Tocar, degradar y así adquirir, o tocando, adquiriendo y entonces degradando. Ha sido así durante siglos. Sigue y sigue y sigue. A veces a escondidas o groseramente, a veces discretamente, a veces brutalmente. Pero ha sido así y sigue siendo. Así, solo de una manera, como ratas atacando en una emboscada. Porque para esta perfecta victoria era esencial que el otro lado pensase que todo eso es excelente, grande y de alguna manera noble. No debería lleva a ninguna clase de lucha. No debería haber ninguna clase de pelea, solo la repentina desaparición de un lado, significa la desaparición de la excelencia, lo grande, lo noble. Así que  los ganadores son quienes atacan y emboscan las reglas de la tierra, y no hay ningún pequeño recoveco donde uno pueda esconderse de ellos, porque todo lo que ponen sobre sus manos es suyo. Incluso cosas que pensamos que no podemos alcanzar - ellos si pueden - también son suyas. Porque el cielo ya es suyo y todos nuestros sueños. Suyo es el momento, la naturaleza, el silencio infinito. Hasta la inmortalidad es suya. ¿Me entiendes? ¡Todo, todo está perdido para siempre! Y las nobles, grandes y excelentes personas se pararon aquí, si puedo decirlo así. Se detuvieron a esta altura, y tuvieron que entender y aceptar que no hay Dios o Dioses. Y el excelente, el grande y el noble tuvieron que entender y aceptar esto, desde el principio. Pero, por supuesto, eran bastante incapaces de entender esto. Ellos lo creían y aceptaban pero no lo entendían. Ellos solo se pararon aquí, desconcertados, pero no resignados. Hasta que algo - que despertó en sus cerebros - finalmente los iluminó. Y todos a la vez se dieron cuenta que no hay ni Dios o Dioses. Todos a la vez vieron que no hay ni bien ni mal. ¡Entonces todos vieron y entendieron que si esto era así, entonces ellos mismos ni siquiera existían! Verás, creo que éste fue el momento en que podemos decir que fueron extinguidos, que se quemaron. Extinguidos y quemados como el fuego que arde en el prado. Uno era un constante perdedor, el otro era un constante ganador. Derrota, victoria, derrota, victoria. Y un día – aquí en esta zona- tuve que darme cuenta, y me di cuenta, que estaba equivocado, estaba realmente equivocado cuando pensé que nunca hubo y nunca pudo haber algún cambio aquí en la tierra. Porque, créeme, ahora sé que este cambio ya es una realidad.

 ...monólogo del film

El caballo de Turín 2011, A Torinói ló, dirigida por Béla Tarr y Ágnes Hranitzky con guión de László Krasznahorkai y Béla Tarr

 


 

( Agradezco a shangrila

la labor de/en estas derivas y ficciones aparte )

 
 

408 — Alternativa

Hay caracteres que se encuentran ante la alternativa de o ser malhechores públicos, o llevar su cruz en secreto.

FRIEDRICH NIETZSCHE

“ AURORA “

 


( FRAGMENTOS DEL CONTENIDO… )

Las distancias del cine y el cine de la experiencia”

Nacho Cagiga

[…]

Para Jacques Rancière, la palabra clave es “distancia”. El cine se mide por sus distancias, como el arte (y las imágenes asociadas al arte) se mide por sus separaciones, a diferentes niveles Auschwitz y lo que ya no queda de su rastro en el mundo contemporáneo, pues hemos decidido archivarlo, marca la mayor parte de las separaciones que habitan dentro del arte actual. Por el contrario, en el contra-plano de estas distancias se encuentra la mezcla total, la yuxtaposición de todo, el collage moderno y la suma posmoderna de fragmentos. En la mezcla, la distancia se acorta o se diluye, lo que damos lugar a otros tipos de separaciones. Así llegamos a otra etapa de la historia de la estética. La fórmula con la que Rancière subvierte la representación fílmica es el concepto de frase-imagen, que según él resuelve, de manera más o menos natural, la contradicción entre literatura y cine, entre locura y discurso lógico. Ya no se tratará de un cine literario, sino de un cine donde el elemento verbal aparece montado con el visual, en pos de una igualdad que es siempre cara a sus argumentos y objetivos filosóficos. El cine de Béla Tarr ilustra perfectamente esta superación de elementos dispares.

 

Uno de los episodios de Sátántango (Béla Tarr, 1994) nos cuenta la muerte de una niña, acompañada por su gato difunto. Tras contemplar el mundo que la rodea, un universo de dislocación, desarrago, sufrimiento y continuo penar, bajo la apariencia de bailes y cantos que no proporcionan consuelo alguno, la niña decide suicidarse. Este episodio remite inmediatamente al suicidio del niño protagonista en el film de Roberto Rossellini, Alemania año cero, 1948. Y lo hace no solo porque ambos personajes son víctimas del derrumbe moral y político que les ha precedido (la caída del nazismo en el film de Rosellini ya utiliza, aunque de manera rudimentaria y hosca, esa frase-imagen que varias décadas después Tarr…

…]

Hacia la construcción fílmica de la imagen pictórica”

Jesús García Hermosa

[…]

La insistencia en que la fotografía es el antecedente directo del cine a veces oculta que su antepasado inmediato es la pintura y que con ella el cine sigue compartiendo características, preocupaciones y un largo anhelo: la representación del movimiento. Sin embargo, en el caso de Béla Tarr puede decirse que, al contrario de lo que les ocurría a los futuristas y a los vanguardistas, no es la velocidad sino el movimiento inverso lo que le fascina: la quietud y la detención. Y es precisamente este afán el que informa sus películas y lo vincula con la pintura.

A la hora de ejemplificar la presencia y la sistematización de la “práctica pictórica” en la obra de Tarr no encontramos un ejemplo mejor que el que ofrece la última obra de su carrera.

Destilado del universo tarriano, El caballo de Turín, 2012, sitúa a sus personajes en un tiempo impreciso y reduce la presencia humana a su mínima expresión: dos personajes taciturnos, padre e hija (más un caballo) aislados en el medio rural (apenas reciben un visitante), rodeados de un paisaje inhóspito y una naturaleza ventosa y hostil.

La película se estructura de forma episódica a lo largo de seis días y se pone en imágenes a través de un punto de vista estático y fluido que observa atenta, pero respetuosamente, espera y se desliza suave y misteriosamente hacia adelante y hacia atrás, en lentos travellings y panorámicas,  atestiguando el advenimiento de una hecatombe nada estridente, pero implacable. En este entorno adverso, la caída cotidiana resulta frugal y reiterativa, al borde de la alienación y la emergencia.

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La materialidad del encuentro”

Ana Hidalgo

[…]

Uno de los planos más recurrentes de Sátántango es el camino: los personajes recorren un sendero que nosotros, con nuestra vista, también podemos recorrer. La escena no se detiene sino que sencillamente tiene lugar, se produce ante nuestros ojos, un hombre camina, así de simple, sin cortes, sin fracción, y escuchamos los pasos de los personajes, su respiración, la lluvia. Los personajes de Sátántango caminan, transitan de un punto a otro, pero nunca pasean ya que tienen un objetivo, un ir a; no estamos ante la ociosidad romántica de Rousseau en Las ensoñaciones del paseante solitario, pues en Sátántango los personajes no se realizan solo caminan. A menudo en la filosofía y en la poesía hemos presenciado un camino: el poeta y el filósofo –más próximos de lo que ellos creen- han salido a pasear y nosotros los hemos acompañado: ese paseo era pensar, sentir, el triunfo de una conciencia capaz de construir, de apresar, los signos, el otro como el reverso del ser, porque ellos alcanzaban una imagen, oían un nombre, y esa imagen, ese nombre, eran el espejo, el lenguaje, la riqueza. En cambio los personajes de Béla Tarr no piensan, no contemplan, recorren el sendero para ir a, para buscar la materialidad del desplazamiento, de manera que, desposeídos, carentes de mística y poesía, solo duran, transitan, una actividad tan física y sin resortes que es pasividad. Esta pasividad, que es la pasividad del acto material, la pasividad del hombre que tiene hambre y come, el hombre que es hombre y roba, débil, nuestros actos viles e insignificantemente viles, mis actos, esta pasividad es la apertura, la sensibilidad térmica y desgastada del hombre, su miedo, su abandono, sin conciencia. Los cuerpos son impermeables y duros, gruesos como la corteza de un árbol, y precisamente por ello los cuerpos y la tierra están expuestos, son tocados, envejecen, porque no sabemos, no, no he sabido, nada entró en mí pero la lluvia mojó mi abrigo y tuve frío.

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Niña con gato en Sátántango”

Mariel Manrique

Que tu rostro, no me domine jamás.

[…]

Estike ha hecho, de su hermano, un héroe, porque su hermano sabe que en la vida se gana o se pierde y los que ganan provocan envidia y los que pierden, lástima. Puma agitado dentro de Estike, que cava un agujero en la tierra junto a Sanyi y le entrega un puñadito de monedas ahorradas, que carga en el bolsillo de su vestido. Sanyi la incita a regar ese pedazo de tierra, para que se multipliquen sus monedas y brote y florezca el árbol del dinero. “Y ya no seremos pobres?”, le pregunta Estike. “¿Y la gente nos envidiará?”. La esperanza de Estike tiene la forma de un árbol de monedas. Monedas: malas. Pudren la tierra lamida por el agua. Puma afila las uñas dentro de Estike.

Estike quiere saber cómo es ganar, quiere ser útil y ser admirada por Sanyi. En su esconde, acaricia el lomo de un gato, le susurra una canción de cuna. Estike vive en una novela de László Krasznahorkai, puesta en imágenes en una película de Béla Tarr llamada, como la novela, Sátántango. Estike está viva, por ahora. Comienza a rodar por el piso de su guarida, sujeta con fuerza al gato, que se debate, con desesperación, entre sus manos. Cuerpo pequeño que se arquea, gato que llora como un niño, niña que vuelve a rodar en un campo…

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Tiempo, historia y cronología, en El caballo de Turín”

Ignacio Castro Rey

[…]

La primera virtud de El caballo de Turín, 2011) es liberarnos de la banalidad que circula. Los minutos iniciales, un travelling de musculares imágenes de sudor y esfuerzo animal, travesía campestre con niebla y maleza agitadas al viento, refuerzan la lasitud inmensa de lo que viene después. Una poética atemporal enseguida borra el estruendo de la política y la macroeconomía, la metralla periodística de la actualidad y también los comentarios de C.Boyero sobre el cine. De pronto la sala donde estás respira, las sienes laten, la vida se inicia. Mayorías obscenas y minorías de culto se esfuman por arte de magia ante un minimalismo visual tan felizmente arcaico que hace indiferente el significado. En verdad, Tarr no parece en esta película demasiado interesado por la coherencia lineal de la narración, pero el espesor de su expresionismo lento parece ahorrar esa necesidad.

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Caída y perseverancia en El caballo de Turín”

Alba Ceres Rodrigo

[…]

Abocadas a la extinción, las polillas son algo muy terco. El lenguaje del que se valen crepita con la perseverancia en la madera, la ahueca, la pudre, se la come, la va extinguiendo también de poco en poco y se acostumbra nuestra escucha, con su batir de alas como chasquidos, al rumor de su compañía, ese murmullo de siempre alrededor, digamos que parecido al de la vida, pongamos que el de una vida toda igual, toda igual de apolillada, quiero decir, así de terca por existir, para que nos ocurra, siempre, bajo un ávido deseo de permanencia. Sin embargo, el mundo podría empezar a consumirse con la simple desaparición de las polillas, con su discreto apocalipsis apenas perceptible para nadie. La vida, de la que siempre esperamos que sucede, podría, al contrario, no suceder, y el mundo, al cual acostumbramos exigir la claridad de las certezas, podría convertirse en viento que ululara, indomable, su propia desesperación, en áspero polvo por todas partes cubriendo días, más días indistintos, días sumidos en la espera de algo –de qué que nunca llega-, de otra cosa a imagen de la codicia o las imploraciones.

Sin grandes estrépitos, podríamos caer. Con la misma paciencia con la que se crean las cosas, la misma lentitud para deshacerlas, para sumirlas en el silencio opaco de la nada. Ahora la voz de las polillas, ahora la voz de todos los otros animales, la voz del agua y de la tierra, la voz de los utensilios, las voces humanas con su algarabía, la voz que nos corroe despacio, sea nuestra conciencia, sean los dioses, igual de despacio podría desaparecer. Los indicios del fin nacen con la sutileza de lo que nunca acontece, se sirven de la degradación muda en la que nos hemos confinado. En ella podríamos ceder, abandonarnos a la afonía paulatina de un canto último, nulo, sin esperanza, soplar la luz, despertar a oscuras y, aun con todo, seguir preguntándonos por qué, no saber a ciencia cierta la respuesta e insistir, tercos, hambrientos, circulares, en una eternidad que ya hace mucho que ha acabado.

…]


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19 de julio de 2013

vivir en lo invisible/ Ray Bradbury




 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ray Bradbury

SI SON VERDAD TODOS TUS YOES INTERNOS

 

No lo pienses, escribe.
Entonces, vendrá a ti
sin que la llames.
Mientras ajustas cuentas con el Odio,
diviértete, disfruta
o ambas cosas.

En resumen: trabaja con Amor.
No hablar del odio si no te gusta odiar
debe ser felizmente delicioso.

Lo divertido de Alicia
es su maldad.

La oscuridad es nutritiva.
Dale un mordisco,
hace que emerja todo el significado de Significar
en mí y en ti.

En el cruce: la alegría
detona las raíces en el pecho del muchacho que corre,
revoca la tendencia al suicidio,
ofrece el desayuno a Jekyll, entierra a Hyde.

Lo mejor, por supuesto, son las combinaciones;
las obras justo en medio;
lo que se ha visto o adivinado o sólo medio visto.

Apaga la luz, después enciende una cerilla,
levanta la escotilla de la vieja caja de Pandora,
deja que salga la medianoche, emborráchate
de sidra de manzana al mediodía,
de cerveza de trébol por la mañana,


el vagabundo de ambos tiempos:
el día que despega,
la noche que se mustia.

Pero por encima de cualquier cosa, comprueba
si son verdad todos tus yoes internos.

Si la medianoche habla, préstale atención,
después escucha la canción que en la brisa
va invocando a las musas de los árboles.
Una vez más: disfruta de todo. ¿Malicioso?
¡Sí! Y entonces deja que el Bien promulgue tus deseos.
Después, en la glorieta del Yin y el Yang,

distingue tu pecado y destruye tu cola.
Corre velozmente a través de la Nada.

¡Lo escribes o se olvida!

 

/////////////

 

LO QUE HA PASADO, ESTÁ PASANDO AHORA, O PASARÁ

 

Lo que ha pasado, está pasando ahora, o pasará
son las cosas que intuyo y canto, e intento resumir.

El hombre mono provisto de caverna necesita del fuego,
su siguiente deseo: que el tigre sea aniquilado.

Un mamut sobre sus pezuñas se le antoja un banquete,
de qué modo abatirlo ocupa sus desvelos.

¿Cómo burlar su colmillo de sable y evitar su mordisco?
¿Cómo gorronear las llamas para que finalice una noche infinita?
De todo hace un boceto en su caverna
con el arte propio de los cobardes que le instruyen en cómo ser valiente.

 
De modo que las bestias y el fuego que viven más allá de su guarida
son dibujados como seres de ciencia ficción por todas partes.
Las paredes se llenan de diseños que resumen y enseñan,
para ayudar al hombre mono en la forma de alcanzar lo inalcanzable.

Mientras tanto, todos sus compañeros se ríen y gritan:
¿Qué son esos estúpidos proyectos?
¡Abandona la ciencia ficción, limpia tu cueva!

Pero él sabe que su tiza puede salvar,
reconocer y descubrir, puede animarlo a ensayar
acciones reales en el mundo para invertir la muerte.
Con un hacha reduce a polvo la sonrisa del tigre,
luego corre a matar al mamut con un lanzamiento de una jabalina;
las peludas montañas se desploman, los bosques se estremecen,
más tarde roba el fuego para asarse un filete de mamut.

Así,

se han solucionado tres problemas por la acción del arte en la pared:
el tigre, el mamut, el fuego; del primero al último.

De modo que esta primera ciencia ficción le rondó el pensamiento
después, alargó la zancada y se fue en busca de los hechos reales,
después, se dibujo en el muro otra ciencia ficción
que atraviesa la historia y termina… en ti.

 

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“Vivo en lo invisible” (nuevos poemas escogidos) Ed. Salto de Página,2013.

del Prólogo

Ariadna G. García y Ruth Guajardo González,
 
 

(Me arrojo al vacío y, a lo largo del descenso, me construyo mis alas.) Ray. B.

Hay autores que escriben con un ojo en el mercado y con la oreja pegada a cuanto está de moda, que escriben libros sin alma. Frente a éstos, los hay que se conocen, que ya saben cuál es su identidad literaria, qué temas les preocupan y obsesionan, aquellos incendios o fuegos diminutos de los que luego hablarán la pasión, en mareas de palabras que arrastrarán con ellos a los lectores...

 

GO NOT WITH RUINS IN YOUR MIND

 

Go not with ruins in your mind

Or beauty fails; Rome’s sun is blind

And catacomb your cold hotel

Where should-be heaven’s could-be hell.

Beware the temblors and the flood

That times hides fast in tourist’s blood

And shambles forth from hidden home

At sight of lost-in-ruins Rome.

Think of your joyless blood, take care,

Rome’s scattered bricks and bones lie there

In every chromosome and gene

Lie all that was, or might have been.

All architectural tombs and thrones

Are tossed to ruin in your bones.

Time earthquakes there all life that grows

And all your future darkness knows,

Take not these inner ruins to Rome,

A sad man wisely stays at home;

For if your melancholy goes

Where all is lost, then your loss grows

And all the dark that self employs

Will teem —so travel then with joys.

Or else in ruins consummate

A death that waited long and late,

And all the burning towns of blood

Will shake and fall from sane and good,

And you with ruined sight will see

A lost and ruined Rome. And thee?

Cracked statue mended by noon’s light

Yet innerscaped with soul’s midnight.

So go not travelling with mood

Or lack of sunlight in your blood,

Such travelling has double cost,

When you and empire both are lost.

When your mind storm-drains catacomb,

And all seems graveyard rock in Rome —

 

Tourist, go not.

Stay home.

Stay home!

 

//////////////////////////// trad. cc rider….

 

SI TE LLEVAS TUS PROPIAS RUINAS

 

No viajes con ruinas en la cabeza,
o la belleza se apaga; el sol de Roma embauca
tu frío hotel como una catacumba
donde el posible cielo será infierno.

Cuidado con los terremotos e inundaciones
que el tiempo guarda rápido en el caudal sanguíneo del turista,
quitado a rastras de estos lugares ocultos
cuando contemplan Roma, perdidos entre sus ruinas.

Piensa en tu sangre ajada, ten cuidado,
allí descansan esparcidos los ladrillos —huesos romanos.

En cada cromosoma, en cada gen
reside cuanto fue o podría haber sido.

Las arquitectónicas tumbas y tronos
se agostan arrojados a tus huesos.

El tiempo sacude la vida que allí crece
todo ese futuro turbio que ya conoces

No cuelgues estas ruinas interiores a Roma,
un hombre triste, prudente, queda en casa;
si tu melancolía se exhibe
donde todo se deshace, y tu pérdida crece
y todo el negror que lo seguía
se estremecerá—así que viaja con alegría.

Y si no, consuma en las ruinas
la muerte tanto tiempo anhelada;

Todas las ciudades ardientes de tu sangre
retumbarán despojándose de lo bueno y salubre;

Y tú, con tu mirada arruinada advertirás
la olvidada Roma, desvalijada. ¿Y a ti?

Estatua cuarteada y reparada por la luz del mediodía,
pero en íntima fuga con el alma de medianoche.

Así que no viajes bajo de ánimo
o falto de rayos solares en tu sangre,
tal viaje tiene doble esfuerzo,

Cuando caídos el Imperio y tú,
Cuando tu mente parezca tormenta-lluvia catacumba,
y creas que toda Roma—es una roca necrótica—

Turista, no viajes.

Quédate en casa.

¡Quédate en casa!

 
















El autor/amante/salvador de libros Ray Bradbury de entre sus treinta libros podremos encontrar también poesía. Así es. En esta edición bilingüe de 2013 podemos encontrar el sol de Van Gogh, el cielo de Botticelli, Ahab. Su amor por el juego y la vida. Tal vez elementos que posibilitarían que el mundo durase un par de años más antes del glup final. El glup de Bradbury fue hace un año. Pero su literatura es incombustible. Va en deriva como Moby, sin desvelo. Para aquellos que pensar es un deporte resultará aburrido. Para aquellos que no se dejen llevar por la ensoñación observando una piedra resultará incomprensible. “We stand so, frozen on the still of life/ And, Young or old, ignore the coming on the night.// All, all, is flight!/ All loss and ept recovery./“  La pura habilidad es cuestión de un instante, hacer del instante cuestión de habilidad es generar fuego propio, solo es posible renovar el ser desde la pobreza de uno. “Shakespeare is lost, Cervantes dead ?/ The conduits of God are bles/ And gone the Light, and shut the clay”. No,  no queda barro con el que jugar. Tenemos que arrancarnos de nuevo la costilla. Hemos colonizado, dominado, secado cualquier atisbo exterior con tanto mostrar-ser. La materia diluyéndose en el significado. En el poema (Si el hombre muere, Dios es asesinado) hay dos versos que ilustran este sino, “Twin mirror selves of seeing/ We live Forever’s Day.”

 

Ray a través del espejo, pero sin detención, a través de los espejos del vacío, de los espejos de las sociedades, a través del amor tan sagrado y tanto profanado. Preocupado por aquello que nos saca de nosotros mismos, a través de las espesas capas de autoengaño, atravesando la imagen omnipresente. “Si son verdad todos tus yoes internos” rescatarás aquello que hay de admirable antes de las ruinas, antes de la evidencia, antes de la evidencia que el yo se resiste a admitir. Pintar por nosotros mismos.



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