31 de mayo de 2013

/ Nikola MadziroV/



NIKOLA MADZIROV

Lo que dijimos nos persigue

Traducción de Yolanda Castaño y Marija Petrovska

Prólogo de Josep M. Rodríguez

colección la cruz del sur

editorial pre-textos
abril 2013



















/
LAS AGUJAS DEL RELOJ

 

Hereda tu infancia

del álbum de fotos.

Transmite el silencio

que se agrupa y dispersa

como una bandada de pájaros.

Guarda en tus manos

la irregular bola de nieve

y las gotas que bajan

por la línea de la vida.

Di la oración

con los labios cerrados:

las palabras son semillas cayendo en la maceta.

 

El silencio se aprende ya en el útero.

 

Trata de nacer

como la aguja grande después de medianoche,

los segundos, muy pronto, te alcanzan.

 
/





ANTES DE QUE NACIÉRAMOS
 
Las calles ya estaban asfaltadas
antes de que naciéramos
y todas las constelaciones
estaban creadas también.
Las hojas se descomponían
al borde de la acera.
La plata ennegrecía
sobre la piel de los trabajadores.
Los huesos de alguien
crecían en la longitud del sueño.
       
Europa se unía
antes de que naciéramos y el pelo
de una chica se extendía
suavemente sobre la superficie del mar.




 
/
INVISIBLE

 

Algo sale de mí

denso como el humo de un fuego recién apagado,

lejano como una semilla arrojada al sol.

 

Mi rostro palidece

entre el vaho, sobre el espejo,

peso como una cortina que perpetuamente lucha

por alcanzar la alfombra con sus bordes gastados.

 

Sueño contigo aunque no te lo diga,

pierdo dimensión como si fuese una bandera

enrollada alrededor de un mástil inclinado.

 

Yo puedo convocarte sólo a través del tiempo,

pues él tiene cada vez menos quien lo capture.

Ojalá regresaras, junto a las mariposas,

dispuestas a no ser vistas jamás.

 

Las tinieblas también se encierran en sí mismas a escondidas.

 

El deseo de tocarte la frente cuando nadie mira

es más antiguo que el tiempo.

 
/
DESCUBRIMIENTO

 

Llevo mucho tiempo sin pertenecer a nadie

cual moneda caída del borde de un icono.*

Me disperso entre estrictas herencias y promesas,

tras destinos bajados lo mismo que persianas.

La historia es la primera frontera que tengo que cruzar,

espero la voz que se distingue de la armonía obediente

y que ha de contar lo alejado que estoy.

Soy como una estatua de bronce bajo la plaza estrellada

sobre la que las aves practican sus himnos de esperanza;

y me descubro pluma pegada en la cáscara del huevo,

esa que advierte de una partida prematura

y anuncia vida nueva.

Cada día mi hogar

cambia secretamente bajo la tienda de campaña del mundo,

sólo la infancia es como la miel

que no admite huellas ajenas a sí misma.

 

*es habitual en los Balcanes depositar una moneda en el borde de los iconos como donativo.

 
/
MEDITACIONES SOBRE EL CLIMA

 




Sé que mi voz está

sujeta a los cambios atmosféricos,
que mi llanto depende
del territorio de los invasores.
Que en el bolsillo trasero
guardo un viejo recorte de periódico:
un pronóstico del tiempo
con fe de que se repita el arco iris otra vez
como si fuese corona de espinas
sobre el cerro despoblado.
Sé que la misericordia
se descascara como la corteza
del árbol con que las antiguas tribus
construyeron sus naves una vez.
 
La calma es un cinturón que
mantiene erguida la historia.
Es preciso a veces sentarse un rato
a contemplar el cielo
reflejado sobre una lata abierta
en la orilla del mar.


 
Andreas Feininger - Shell

John Donne, Devociones XVII


Ningún hombre es una isla completo en sí mismo; cada hombre
es un pedazo del continente, una parte de la Tierra; si el mar se
lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida como si
fuera un promontorio o la casa de uno de tus amigos o la tuya propia:
la muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado
a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién
doblan las campanas;
doblan por ti.
 

Duško Gojković – Macedonia
este fabuloso trompetista,
nació en 1931 en Jajce, Bosnia-Herzegovina… ] ]
Nikola Madzirov
 









Que si falta la guita, / Que si no hay más lealtad… / ¿Y nuestra conciencia, / no vale eso más? […]Satanás está de farra / y detrás de la fanfarra / salta y baila el arlequín. / ¡Es la hora del asalto! / ¡Métanle que son pasteles! / Y así queman los laureles / que supimos conseguir…este tango cantado por Alfredo Belushi y orquesta de Osvaldo Pugliese, es el tajo por el cual el diablo probablemente cree considerable entrar. Se sienta a observar y cruza las piernas cerrando

la percepción y los acontecimientos

son los mismos,
ningún curso es continuo, percibir las variaciones dinámicas de las imágenes y cómo descosturan los adentros y se perciben las fractales como piel, como modos de existencia y no como términos, aún haciendo afiche postal de ilusiones ópticas. En la primera entrada de este mes publiqué un poema de Nikola Madzirov  y hoy os traigo cinco de los 40 que componen esta pieza encuadernada
 


 
a principios de mes también pusiera un poema suyo, unos días después de haberlo escuchado en el ciclo di(n)versos, con Olalla Cociña, aquí en la ciudad de A Coruña, . Y fue como ver el 8% de los colores que no se ven a simple vista. En un poema dice “ La realidad lejana me examina a diario ( … ) El instante lejano me pregunta a diario: /¿Es esa la ventana?¿Es esa la vida? y yo le digo: /Sí, pero en realidad: No sé; no sé cuándo /van a hablar los pájaros sin pronunciar un cielo.   Al escucharlo mis pies se descalzaron y pudieron rodar como rocas desde una montaña. El filósofo chino Mengzi advirtió a los gobernantes el peligro de cultivar tierras baldías “Hubo un tiempo en que los árboles crecían lujuriantes en la Montaña del Buey. Como se encuentran en las afueras de una gran ciudad, los árboles son cortados constantemente por las hachas. ….]” como Babilonia, Roma, los mayas… civilizaciones que cayeron y se anegaron. Al escuchar el recital de “lo que dijimos nos persigue “ de Nikola la extrema pureza de ciertas palabras se bendecía con un extraño dolor. Como el arrancado a una lira. Por ello supongo un trabajo solitario y brutal a la hora de haberlo traducido. “Sólo inventándonos nuevos países  /podremos volver a caminar sobre las aguas.” Vertebrada música que se inventa al dejarse sonar, al trazar un nuevo mapa. Y no me refiero al mapa del adn, ni tampoco ningún otro mapa que nazca del interior. Si no de lo lejano, de una selva, de un bosque, de donde se extraen más del 50% de las medicaciones. Meditaciones. Caprichosamente nada sucede al azar. Saludar al sol cuando amanece… / arpar el silencio desde una costura, desnudando el cielo y afirmando la tierra “ Soy un molino que mira hacia el sol. “ o desde otro poema… “ Somos los restos de otra era “ El diablo probablemente campe a sus anchas en cualquier tiempo y en cualquier verdad pensada, como un acompañante que imprime nostalgia al quedar quieto. El niño “el sin-persona, sin-máscara” con palabras de Peter Handke, es el único que puede mirarle fijamente a los ojos pues no tiene miedos propios todavía para imponer. No hay nombres que guíen su-pensamiento…
no-mbres
…si-lencio
hace un mes del momento del recital y lo recuerdo como una belleza sin cuerpo, sin dramaturgia. De las obras  de Julio Verne se puede aprender mucho, como la figura del niño destinado a afrontar el mal, acudir a la redención como polo simbólico de la paternidad, de la propiedad. Al escuchar a Nikola se hace desde el habla del niño o desde el habla de John Keats. En una intrincada belleza que muerde la cola de la expansión colonialista de la comunicación, del lenguaje que rodea el planeta.
 
"Por nuestro cuarto ventilado salieron volando

del bolsillo trasero pedazos de papel:

cosas insignificantes

que, de no estar escritas,
           no haríamos jamás. "
 
 
 
Kaylani Amihan es una poeta plenamente ágrafa. Compone mentalmente su poema telúrico-sinfónico y no condesciende a rebajarlo a la letra escrita. Ella escribe en las sensaciones, en el aire vivo, en el palimpsesto abierto e inagotable de su conciencia sensorial y emocional. En 2102, consciente de que sus fuerzas menguan, recoge a una huérfana mogola de nombre Enkhtuya Nergüi y la adiestra en el arte de la localización de los cristales-punto. En 2107 le transmite la Voz en un ritual conocido como impregnación siamesa: Amihan y Nergüi funden sus conciencias y empiezan a vivir en una lengua doble, en una visión doble, en un tacto doble, en una existencia doble. Siguen siendo ellas mismas pero comparten sensaciones y conocimientos, el ilimitado asombro, la seda de la interioridad: la impregnación es el único modo de que la Voz emigre y arraigue en el otro.
Fuente: Enciclopedia de Literaturas Panasiáticas,
Akira Junichiro (comp.), vol. XII,
Osaka: Mizuki Publishers, 2ª edición ampliada, 2156.
 
31 de mayo de 1992, los balcones y ventanas de las poblaciones de Prijedor se visten con sábanas y banderas blancas. Aquel día, la radio local del municipio emite un comunicado en el cual se ordena a toda la población no serbia a colgar una sábana blanca en sus hogares, así como a lucir una banda blanca en el brazo cuando salgan de casa. Mediante esta ordenanza, que más tarde se reproducirá en otras localidades bosnias, las autoridades serbo-bosnias identifican a todos aquellos ciudadanos no serbios: bosnios musulmanes (bosniaks) y bosnios croatas.
 
31 de mayo de 2013,  la poesía continúa siendo un bastión contra las jerarquías estrictas del colonialismo, o si puede resultar más familiar, de la sociedad del espectáculo/espectro, que se inventa “actos paranormales” para justificar su ju.ego. Su ostensión. “La cultura tiene el poder de imponerse a la naturaleza desde dentroStephen Toulomin.  La poesía no entiende de ese cerco, esa ciudad sin exterior. Las cabañas, las cuevas, los escondrijos, la casa de campo, en este espacio muestral de sucesos elementales donde uno puede determinar si mañana habrá vientos y nubes en las que se asiente el dragón. Empero … [ No




necesito el mapa


del mundo cuando me quede dormido.

 

La tierra de la que me hicieron
           construye mi casa. "

 
Tormentas de tierra preñando la nostalgia.
últimamente, observando el film del Húngaro Bela Tarr –satántàngo-1994/ intuyo un enorme precipicio en la quietud; el movimiento, es lo que está, los que pasan están quietos. No sería tan complicado de entender si entendemos que vivimos para captar pureza, devolverla… suave, tirar del hilo, descosturar…
 
volviendo a Nikola Madzirov…




 

26 de mayo de 2013

/ Marosa Di Giorgio /-Daniela Camacho

 
El bosque de casuarinas donde un día se presentó el Diablo.

-¿Se presentó el Diablo?

Sí, y todo tejido en lana roja y negra. Como una manta y un saco.

Yo era chica y dije: -¿Qué es un diablo?

Era adolescente y quedé alelada.

Era una mujer y quedé picada.

Me le acerqué, pero no mucho, porque no se podía; a ratos, parecía que no estaba.

De pronto dije:

-Yo soy una princesa. Pero, legítima; no e pacotilla como las que salen en los diarios.

Al oír esta oración extraña, parpadeó, aunque sus ojos eran inmóviles, y algo se asombró.

Quedaba tieso. Parecía un objeto, un tejido olvidado.

Yo, por aliviar las cosas, vencer esas extrañezas, fui hasta la cocina, tomé, desde un platillo, dulces de higo, salí a mirar las ramas.

Pero, él ya estaba allí; con un salto invisible y opaco, ya estaba allí.

Le dije: -Diábolo.

Él contestó: -Mariposa Glicina. Y Glicina Mariposa.

Llamándome así por mis nombres prohibidos, pues, por salvarme de todo mal, no me habían hecho figurar en el Registro.

Me acerqué a su lana. Él dijo: -Vayamos a los infiernos donde están nuestros hermanos.

-¿Cómo…?!!

Di un grito que no se oyó.

Pero, le tendí los dedos, que él acarició por sumo instante. Pidió: -Y dame las cosas de abajo.

Aunque parezca mentira me acerqué y separé las piernas.

Él buscó y encontró los orificios; lamió y hendió; uno a uno, los lamía y los partía. Yo, un poquito, brincaba. Dijo: -Vayamos al infierno, ya. Eres de las que sirven bien. Vamos, bromelia, móntate en mi lomo. Y vamos.

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MAROSA DI GIORGIO

de Rosa mística. Relatos eróticos
Buenos Aires, Interzona editora, 2003,
 
Martin Johnson Heade

 


contemplación / Marosa di Giorgio



por Daniela Camacho



 
Todo en la poesía de Marosa di Giorgio, desde el uso de la retórica hasta la construcción de la imagen, está matizado por una mirada siamesa, la de la infancia inocente y la de lo trágico: “Los ángeles tienen los párpados y pétalos muy evidentes y muy arqueados; de sus rostros pende una luz celeste y otra cosa, tenebrosa, finísima, jamás soñada”. Por otra parte, hay una insistencia en las homofonías y aliteraciones. En varios poemas nos tropezamos con parentescos sonoros como huevos, huesos o delirio, delito; así como comedores, corredores; juegos que provocan una vacilación, una ruptura en el flujo metonímico del poema. Pero en esto hay una voluntad, un deseo de despojar a la imagen de significado, de quebrantar el sentido para centrar, de nuevo, toda la atención en la experiencia, sin necesidad de explicarla.
 
La fantasía, para Marosa, fue un modus vivendi. Su espíritu escritural aludió siempre a la infancia y la alucinación, quizá era la única forma posible de estar en el mundo. Esto, tan cercano al juego, fue un acto riguroso, elemental, al que la poeta se entregó con toda su inventiva y potencia verbal, hasta que la encontró la muerte. Así hurgó, encantada y poseída, en las entrañas de lo humano, de lo animal y de lo divino y su obra toda se fue tejiendo con los hilos de lo atroz y lo maravilloso. 
 
Ya adentrados en su universo poético, resulta claro que la escritura de Marosa di Giorgio bien conoce los terrenos de lo sagrado, lo que ocurre por milagro; conoce también aquellos pulsos que nacen del amor sensual, de lo erótico, pues su yo lírico deambula sobre los bordes de lo imaginado, lo terrible, lo que no se nombra. La palabra hace las veces de médium, transmite al lector el impulso erótico experimentado por las cosas, los animales, las plantas, las flores y, por supuesto, por la mujer alada, la envuelta en gasas y tules. El deseo sexual se transfigura, se despersonaliza o, bien, la representación de lo animal se vuelve un aspecto provocador, que excita y que alude sin pudor a lo sensual. Hay en estos poemas un claro devenir animal y vegetal del yo lírico, así como de personajes y experiencias que éste nombra.
 
La autora toca los límites de lo anómalo porque el mundo es su autorretrato. Habla o tiembla, como la desprotegida a la intemperie, para diluir y deshacer la imagen del sujeto poético y propiciar el estado de trance. De esta manera, para cruzar el umbral, los impulsos eróticos tienen, muchas veces, un asidero en el aniquilamiento, la muerte, en actos violentos que se tornan bellos por la forma en que son enunciados. El deseo y el placer se relacionan con la devoración y el miedo. Pero Marosa no juzga lo terrible, muy por el contrario, lo contempla con pupilas limpias, avergonzadas, de ojos no humanos, una boca seducida a la hora de nombrar el deseo, un corazón encantado por lo anómalo, lo del más allá. Tampoco hay culpa, sólo existe la voluntad, la necesidad de escarbar en lo atroz para rescatar lo luminoso. Sin embargo, hay momentos en que lo extravagante y desacostumbrado sobre los ojos de la poeta la desequilibra, la intranquiliza, y se vuelve peligrosa.
 
Por fortuna para nosotros, Marosa di Giorgio no se amedrenta, aparece con una voz fecunda que sabe nombrar desde el desastre. Ella sabe algo del deseo, de lo inasible, sabe atar lo errante, desatar lo fijo.
 
Las conductas, comportamientos y experiencias del cuerpo están siempre colmados de aspectos irregulares, raros; el yo lírico, cuando se presenta humano, es capaz de parir mariposas y poner huevos, de amarse a solas, de morir y resucitar, de volar y desaparecer, de poseer un murciélago que liba y temblar por él. Así pues, el bardo se multiplica, es uno y muchos a la vez, es humano y animal y objeto divino. En el cuerpo suceden las cosas, la carne gana terreno porque es el recipiente del alma sensual. No distingue entre el bien y el mal, entre ángeles y demonios, entre mujeres santas o lúbricas. 
 
Marosa di Giorgio se desliza siempre por el mismo bosque. Está suspendida, como ella lo ha dicho, en el tiempo en que se escribieron las estrellas. 
 
El lector, al final, ha de preguntarse: ¿cómo estrangular a las violetas, cómo decir druida, coágulo de miel, magnolia y no invocarla?
 
 
Daniela Camacho

para ver completo :AKÀ
blog/kokoro
 

 
 



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MAROSA DI GIORGIO

 
Había nacido con zapatos.

Había nacido con zapatos. Rojos, finos, de taco alto,
que fueron la desesperación de todos los que vivimos juntos
en aquel tiempo.
Y en la cara tenía varias dentaduras, y lentes celestes como
el fuego.
Al pasar, por la tarde, parecía el ángel de la devoración con
pie punzó.
Mas, en realidad, amó la luz solar. Comía guindas, llevándose
una a cada boca.
Y sentía temor y amor hacia el Maestro Tigre que llegaba
en  la noche a buscar doncellas.
Y nunca la eligió.


De "La liebre de marzo"  1981

 

 
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Así que ese era el jardín de mandrágoras. Estaba allí y no me había dado cuenta.
Ese es el jardín de los ahorcados. Tironeé una mata, y sí, vi la raíz en forma de hombre.
Corrí, loca de terror, al interior de las habitaciones, de donde por cierto, nunca me había movido.
Así que ése era el jardín de los ahorcados.
Por cada ahorcado, una mata. Pero, hurgué en mi memoria y no había señas.
Busqué papel y pluma, mas los parientes demoraban tres años en contestar.
Di un grito y fue inútil. Corrí hasta el fichero, el armario, y sólo había cajas de dulce y quesos de color rosa, o celestes, cada uno con un ratón en el interior.
¿Los periódicos? Nunca trajeron nada verdadero.
Entonces, llamé a las empleadas: —Aline. Todas se llamaban Aline y tenían un par de alas minúsculas cerca del hombro.
Les dije: —Díganme, ¿es verdad que los ahorcaron?
Ellas se cubrieron el rostro, volaban, se deslizaban, sigilosamente, a ras del suelo
 
 
 
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Yendo por aquel campo, aparecían, de pronto...

Yendo por aquel campo, aparecían, de pronto, esas extrañas
cosas. Las llamaban por allí, virtudes o espíritus. Pero, en
verdad eran la producción de seres tristes, casi inmóviles,
                          que nunca se salían de su lugar.
Estancias al parecer, del otro mundo, y casi eternas,
porque el viento y la lluvia las lavaban y abrillantaban, cada
vez más. Era de ver aquellas nieves, aquellas cremas,
aquellos hongos purísimos... Esos rocíos, esos huevos,
                           esos espejos.
Escultura, o pintura, o escritura, nunca vista, pero, fácilmente
                           descifrable.
Al entreleerla, venía todo el ayer, y se hacía evidente
                           el porvenir.
Los poetas mayores están allá, donde yo digo.



De "Clavel y tenebrario" 1979


 
 

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